El juez correccional Eduardo Agudo dictó ayer el sobreseimiento de Juan Antonio Navarro, el empleado del sindicato de los camioneros (STOTAC) que estaba en la mira por una presunta falsificación de cheques que fueron emitidos por la institución. La denuncia la había interpuesto una de las hijas del fallecido diputado nacional Enrique Castro, quien aseguraba que al exlegislador le habían hecho la firma en esos instrumentos. Según revelaron fuentes judiciales, el magistrado lo liberó de culpa y cargo porque no existió ningún perjuicio económico como para que se configure el delito bajo investigación.

La resolución es casi definitiva, ya que el fiscal del caso, Roberto Mallea, dictaminó en el mismo sentido, indicaron las fuentes. El agente del Ministerio Público es el único que puede apelar, porque no hay parte querellante, pero se entiende que no irá sobre sus propias palabras.

La causa se inició por una denuncia que presentó Analía Castro en julio. La hija del exdiputado, que trabaja en el sindicato local de los camioneros, alertó que existían tres cheques que sumaban unos 10 mil pesos con la firma falsificada a su padre. La presentación derivó en un allanamiento a las oficinas de STOTAC el 29 de ese mes, día en el que el proceso salió a la luz.

El que había quedado en el ojo de la tormenta era Navarro, como el presunto autor de las maniobras. No obstante, según las fuentes, la investigación concluyó que no hubo delito y que todo responde a un manejo “habitual”, incluso como se hacía cuando el máximo referente de los choferes de camiones estaba vivo.

Las fuentes explicaron que no hubo perjuicio, porque con los tres cheques se pagaron gastos legítimos que tenía STOTAC. Es decir, el dinero fue a parar a manos de quien correspondía. Y al no existir ningún daño económico para la institución, como lo establece el Código Penal para estos casos, no se configuró el delito de falsificación de instrumento privado.

Apenas se llevó a cabo el allanamiento, el sucesor de Castro en el gremio, Antonio Ponce, salió a defender a Navarro, se mostró seguro de su inocencia y contó que era de extrema confianza del fallecido.