“Quisieron que fuéramos hijos de nadie, pero somos hijos de luchadores”, dijo Emilio Goya al cierre de la audiencia de la primera jornada del juicio. Sus palabras generaron el aplauso de los presentes, muchos de ellos incluso familiares de detenidos y desaparecidos durante la dictadura militar.
El testimonio del joven transcurrió de la alegría por recordar el reencuentro con su hermano a las lágrimas por la memoria de su padre, un militante de la Agrupación Montoneros, desaparecido junto a su mujer cuando quiso volver a su patria.
En el público se mezclaban algunas caras de curtidos militantes que incluso sufrieron la cárcel durante la época del proceso, hasta jóvenes que lucían remeras identificatorias de la Agrupación Hijos, que forman parte de una red nacional contra el olvido y el silencio.
Todo transcurrió en calma y sin sobresaltos, salvo los aplausos del final.

