El Papa benedicto XVI valoró ayer la "unidad" del Episcopado argentino, destacó las "fatigas y desvelos" para hacer de la Iglesia "casa y escuela de comunión" y exhortó a un "gran esfuerzo" para acrecentar la fe de los argentinos mediante una "adecuada formación espiritual y doctrinal" de los fieles.
Al recibir en una audiencia privada al titular del Espiscopado, Jorge Bergoglio y a otros 30 prelados que participan de la visita "ad límina", el Papa evitó hacer referencias a temas sociales o coyunturales de país, y prefirió circunscribir su mensaje a cuestiones intraeclesiales.
Bergoglio, por su parte, llevó un informe crítico en el que advirtió sobre el riesgo de "descomposición del tejido social" y sobre el "escándalo" de la pobreza y la exclusión en el país.
En gesto de su Santidad quizá estuvo destinado a no romper la frágil relación entre la Iglesia y el Gobierno argentino que durante la era K alcanzó el pico de los desencuentros y que sólo comenzó a mostrar una leve mejora recién a mediados de 2008 bajo el gobierno de Cristina Fernández.
El Pontífice recalcó la necesidad de la unidad de la Iglesia, tras las críticas que recibió, aunque no de prelados locales, por la remisión de la excomunión a cuatro obispos lefebvristas, entre ellos el polémico Richard Williamson que el gobierno echó de Argentina por negar el holocausto judío.
Benedicto XVI recordó que a los obispos les cabe la tarea de "impulsar y defender la integridad de la fe y la disciplina común de todo la Iglesia, enseñando además a los fieles a amar a todos sus hermanos".
Tras reconocer "la voluntad decidida" de los prelados argentinos para "mantener y afianzar la unidad en el seno de la Conferencia Episcopal", les manifestó su "apoyo, oración diaria y cercanía espiritual" en esta tarea.
En ese camino hacia la unidad eclesial, Benedicto XVI les sugirió "valorar y estimular" la participación de las congregaciones religiosas en las diócesis.
También expresó su "firme esperanza" en el progreso y la renovación espiritual de los argentinos, y exhortó a los obispos a "un gran esfuerzo" para promover las vocaciones sacerdotales.
En este sentido, Benedicto XVI les exigió "una eficaz y exigente labor de discernimiento" de los candidatos que ingresan a los seminarios, para evitar nuevos escándalos por abusos sexuales.
Asimismo, les recomendó proyectar una pastoral matrimonial y familiar "más incisiva" y una pastoral juvenil "más audaz" para incrementar el ingreso de estos a las casa de formación sacerdotal.
El Papa reclamó a los obispos argentinos que conduzcan a los fieles por "una experiencia más viva de Jesucristo", e insistió en que para lograr que los cristianos crezcan y celebren su fe se requiere "una intensa vida de oración y una adecuada formación espiritual y doctrinal".
Benedicto XVI bendijo y despidió a la representación argentina deseándole que la Virgen María, "en su advocación de Nuestra Señora de Luján", la acompañe y proteja siempre, así como a sus fieles diocesanos.
