"El contrato de alquiler de la casa vence en septiembre y no lo vamos a renovar", anunció ayer el nuevo interventor del PAMI local, Nicolás García. Se trata de la vivienda céntrica que el anterior conductor del organismo rentó hace tres años por 7.500 pesos mensuales y que hoy es foco de polémica. La operación había generado sospechas, debido a que el inmueble casi no se usa y el monto que se paga es excesivo.

Las dudas que hay en torno al alquiler tomaron estado público ayer, en una nota que publicó este diario dando cuenta de los detalles que revelaron empleados del PAMI. Sin embargo, García dijo que la decisión la tomó el jueves, cuando él y los técnicos concluyeron que por un tema de costos y tiempo para arreglarla y poder instalar oficinas, "hace que no sea viable seguir con la casa".

El inmueble está en el centro y fue alquilado en 2007 por el entonces interventor, Jorge Clavel, que en medio de un clima convulsionado fue removido el martes. De acuerdo al relato de los empleados, la vivienda estuvo vacía al menos seis meses y a pesar de que se rentó para trasladar oficinas desde el edificio central, hoy funciona como depósito. A eso se suma que, según dos especialistas del rubro inmobiliario, tanto al inicio del contrato como ahora se está pagando un valor mucho más alto al de mercado.

García no quiso decir si el PAMI estuvo perdiendo plata en los últimos 3 años, pero aseguró que "si decidí no renovar el contrato, significa que obviamente yo no la hubiera alquilado".

El flamante funcionario aseguró que su objetivo es "mirar para adelante", pero aclaró que si encuentra alguna irregularidad de la gestión anterior "claro que la voy a denunciar, porque si no, uno se convertiría en cómplice". Por la dudas, anticipó que va a pedir "una auditoría general", es decir que una investigación que revele el estado de las cuentas y las operaciones que hizo la gestión del cuestionado Clavel.