El Gobierno nacional reiteró ayer que no reprimirá a grupos ecologistas que desde fines de 2006 bloquean un paso fronterizo con Uruguay en protesta por la instalación de la planta papelera de capital finlandés en ese país y sobre el margen de agua compartido del río Uruguay.
"Nosotros no vamos a reprimir, vamos a tratar que esto se solucione en forma inteligente", sostuvo el ministro del Interior, Florencio Randazzo, acerca del corte del tránsito entre la ciudad argentina de Gualeguaychú y la vecina de Fray Bentos, donde opera una gigantesca fábrica de pasta de celulosa.
Randazzo remarcó a emisoras de radio locales que el uso de la fuerza pública "no es el camino para terminar en un conflicto con lastimados y heridos".
Dijo que Argentina pondrá "un enorme compromiso" para controlar "conjuntamente" con las autoridades uruguayas "que no haya contaminación" en el río Uruguay como consecuencia de las actividades de planta papelera que la finlandesa UPM compró en octubre de 2009 a la también finlandesa Botnia.
"Esa es la seguridad que debemos darle a los habitantes de Gualeguaychú, a los de Fray Bentos y a todos los hermanos argentinos y uruguayos", puntualizó.
Randazzo aseguró, además, que "en un tiempo no muy lejano" se logrará "normalizar" la relación con Uruguay, como también opinó ayer el jefe del gabinete de ministros, Aníbal Fernández.
Ambos ministros coincidieron, además, en que hace falta una orden judicial para que las fuerzas de seguridad desalojen a los miembros de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú que desde noviembre de 2006 mantienen bloqueado el paso hacia Fray Bentos.
En los mismos términos se había pronunciado la presidenta, Cristina Fernández, tras reunirse con colega uruguayo, José Mujica.
