Por el impacto de la crisis económica que atraviesa a todo el país, el gobernador Sergio Uñac les pidió hace poco a los miembros de su Gabinete que sean austeros con el manejo de los recursos. Lo hizo con dos objetivos: que la plata alcance para ejecutar todas las obras que se contemplaron en el presupuesto 2016 y evitar que la Provincia caiga en déficit. A tono con la línea que profesa, su gestión logró bajar más de un 30 por ciento el gasto en combustible para movilidades oficiales en el primer semestre de este año, lo que implica un ahorro cercano a los 7 millones de pesos. El resultado se debe al ordenamiento y mayor control del uso de los vehículos y pone en evidencia que en años anteriores hubo despilfarro.

Según las planillas de erogaciones oficiales, en el semestre enero-junio de 2015 el Estado sanjuanino gastó 21.046.987 de pesos en combustibles y lubricantes para su flota de movilidades y en el mismo periodo de este año, necesitó solamente 14.394.169 de pesos para atender la misma necesidad. La comparación revela que se ahorraron 6.652.818 de pesos, es decir un 31,6 por ciento.

La reducción se dio a pesar de que el precio del combustible se fue a las nubes en el último año. Subió un 33 por ciento desde enero de 2015 hasta la fecha y si el Estado consumía la misma cantidad de litros en los primeros seis meses de este año, el gasto hubiera ascendido a casi 28.000.000 de pesos. Por el contrario, hubo una baja millonaria que en estos tiempos cotiza alto.

En litros se hace difícil saber cuál fue el ahorro, porque en el primer semestre del año pasado no se contabilizaba cuánto cargaba cada vehículo y no hay datos para comparar un periodo con otro. De todas maneras, la secretaria de Hacienda, Marisa López, que se encarga del seguimiento del gasto en combustible, calculó que “en litros hemos consumido un 50 por ciento menos”.

El ahorro deja al desnudo que hasta el año pasado se gastó mucho más de lo que hacía falta. Las unidades siguen funcionando y no se han descuidado los servicios que presta el Estado, lo que indica que es evidente que existía un descontrol en distintas reparticiones. De hecho, era costumbre que funcionarios de distintos rangos, sus secretarias y algunos empleados las usaran fuera de hora para ir y venir a sus casas, hacer un trámite personal y hasta llevar a los chicos a la escuela. Sospechando que algo de eso había, Uñac puso el ojo en el uso de los cientos de vehículos públicos. En diciembre prohibió que los subsecretarios y directores del Ejecutivo los sigan utilizando para ir a trabajar o regresar a sus domicilios, lo que significa que hay 173 funcionarios que ya no se deberían subir para otra cosa que no sea trámites autorizados.

Eso se suma a un cambio en la contratación de los proveedores de combustible que se aplica desde principios de ese mes: autos, camionetas y motos del Estado dejaron de cargar nafta y gasoil con vales y lo comenzaron a hacer a través de una tarjeta especial que permite saber la cantidad de litros consumidos y kilómetros recorridos. Así, hoy hay un control más estricto y menos posibilidades de abusos.

Entre las reparticiones que más bajaron el consumo de combustible están los ministerios de Minería y de Turismo, además del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) y la Dirección de Vialidad. En el otro extremo quedó el Poder Judicial, que incrementó su gasto en el mismo concepto en un 61 por ciento, es decir bastante más que el porcentaje de aumento que tuvieron las naftas.

Los casi 7.000.000 de pesos que no se ocuparon en movilidades podrán ir a atender otras necesidades del Estado y alientan la meta oficial de limitar las erogaciones corrientes y cerrar 2016 con las cuentas equilibradas. Lo mismo sucede con los 500 mil pesos que se economizaron en junio en el Centro Cívico por la boleta de electricidad.