El 10 de julio de 2007, el Centro Cívico abría sus puertas formalmente al público y estrenaba las oficinas del cuarto y quinto piso del Ministerio de Infraestructura. De esa manera, el gigante de cemento comenzaba a funcionar y dejaba atrás 34 años de abandono. La apertura se producía a un mes de la visita del entonces presidente Néstor Kirchner, quien inauguró parte de las instalaciones y tuvo un papel fundamental en su concreción. La gestión del santacruceño financió un tercio de los 157 millones de pesos del costo del monumental edificio y fue el encargado de poner la piedra basal.

El primer día de funcionamiento del Cívico fue poca gente y muchas personas aún concurrían al viejo edificio 9 de Julio, cuyas dependencias habían quedado obsoletas y se encontraban deterioradas debido al uso y al paso del tiempo. Durante esos primeros pasos también se observó el traslado de expedientes y el reacondicionamiento de las oficinas del personal. En la primera etapa se mudaron las dependencias de Infraestructura y luego fue el turno de las áreas de Educación, Desarrollo Humano y Salud, hasta completar la totalidad de las reparticiones. La transición total del viejo complejo a los nuevos puestos de trabajo demandó poco más de 1 año y actualmente está funcionando en su plenitud.

El gigante comenzó a gestarse 1971 y fue una obra emblemática para San Juan, ya que nació como un proyecto para contrarrestar los efectos del terremoto del ’44. En abril de 1973 se iniciaron los primeros trabajos, pero luego quedó varado y ningún Gobierno lo pudo terminar. Con el paso del tiempo, la mole fue catalogada como el +monumento al cemento+. Es que sólo quedaron en pie las estructuras de hormigón y sus instalaciones sirvieron como depósito de expedientes y vehículos, por lo que quedó relegado al ostracismo. La gestión giojista retomó la idea de concretar el proyecto y con el aval del fallecido expresidente, en abril de 2005 reactivó las obras. Dos años más tarde, Kirchner volvería a visitar San Juan y dejaría inaugurado un tercio de las instalaciones. El respaldo del santacruceño no sólo fue político sino también económico, ya que la Nación aportó 50 millones de pesos para su construcción. Así, el edificio se convirtió en el centro neurálgico de la administración pública provincial, el cual está ubicado en una zona de fácil acceso para la gente y en el que desembocan distintas líneas de colectivos.