La presidenta Cristina Fernández reclamó ayer ante las Asamblea de las Naciones Unidas una estrategia multilateral "fuerte" para recuperar la democracia de Honduras tras el golpe de Estado, exhortó enfáticamente a Irán a extraditar a los sospechosos del atentado contra la AMIA y reiteró el reclamo por Malvinas.
Tras señalar que a la embajada argentina en Tegucigalpa le cortaron la luz por compartir la cuadra con un canal opositor y advertir que la sede de Brasil subsiste sin agua ni energía, Fernández de Kirchner afirmó que el gobierno golpista hondureño de Roberto Micheletti tuvo con las representaciones diplomáticas extranjeras "un comportamiento" no visto "ni en Chile durante la dictadura de Pinochet ni en la Argentina" en los tiempos de Jorge Rafael Videla.
"Si no construimos y diseñamos una estrategia multilateral fuerte que haga retornar la democracia a Honduras, que ponga en ejercicio efectivo el respeto a los derechos humanos y asegure elecciones libres y democráticas, estaríamos sentado un severo precedente en una región que durante décadas sufrió interrupciones democráticas", enfatizó la presidenta en su discurso de 22 minutos.
En su segunda intervención como presidenta ante la Asamblea de las Naciones Unidas en Nueva York, Cristina Kirchner definió ayer el derrocamiento de Manuel Zelaya como "un golpe cívico mediático".
En su discurso, la presidenta reiteró dos definiciones que a lo largo de su gobierno y de la gestión de su antecesor, Néstor Kirchner, se mantuvieron como una política de Estado al momento de dirigirse a la Asamblea de las Naciones Unidas: el reclamo por la soberanía de las islas Malvinas y la exhortación a Irán para que responda a los requerimientos de la justicia argentina por el atentado contra la AMIA.
Sin embargo, la advertencia a Irán y en particular a su presidente, Mahmud Ahmadinejad, fue ayer especialmente acentuada. En ese sentido, Cristina Fernández primero recordó los requerimientos anteriores expresados a Irán por Néstor Kirchner en 2007 y por ella misma en 2008, y luego señaló que sin embargo "nada de esto ocurrió, sino que precisamente uno de los funcionarios cuya extradición era solicitada por la justicia argentina fue ascendido al grado de ministro".
La presidenta pronosticó que, en el mismo ámbito de la Asamblea, Ahmadinejad seguramente volvería a "negar tragedias históricas" en referencia al Holocausto, y a "invocar a Dios" y a "otros imperialismos".
"Yo también creo en Dios, tal vez con credos diferentes, pero ninguno de los dos creemos que Dios pueda obligarnos a proferir amenazas o a no cumplir con la justicia".
"Humildemente voy a volver a reiterar ese pedido de lograr que los funcionarios a los cuales la justicia les asigna responsabilidades puedan ser extraditados, no para ser condenados, sino juzgados", concluyó.
Por Malvinas
A la vez, la presidenta volvió a pedir al Reino Unido que acate las resoluciones de las Naciones Unidas para encarar el diálogo por la soberanía del "enclave colonial" británico en las Islas Malvinas.
En un suave giro de acercamiento a la política norteamericana del mandatario Barack Obama, la presidenta definió como una "caricia al alma" la defensa de que momentos antes había expresado su par norteamericano a la implementación de un Estado palestino y su rechazo a los asentamientos israelíes en Cisjordania.
A lo largo de sus palabras, la presidenta remarcó repetidas veces la necesidad de una multilateralidad con "reglas comunes" y "parejas" que sean "respetadas por todos" los países.
Para el final, Cristina Fernández reservó un tiempo para aludir a "tres hechos positivos", que fueron la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a 30 años de su llegada a la Argentina para investigar los crímenes cometidos por la dictadura, la participación -de la OIT en la reunión de hoy del Grupo de los 20.
