Los diputados designaron ayer cuatro nuevos jueces, entre los que se destacan el giojista Julio Coll y el basualdista Guillermo Baigorrí. Los dos militan activamente en política y el cargo más encumbrado que tuvieron fue el de legislador, el primero en la provincia durante dos periodos y el segundo en el Congreso Nacional. Cubrirán dos vacantes que se generaron en la Cámara Laboral por la jubilación de sus titulares.
Las designaciones de jueces ocuparon una buena porción de la sesión que celebró ayer la Cámara de Diputados, la primera desde que fue prorrogado el periodo de sesiones ordinarias. En agenda estaban los nombramientos de tres magistrados para la Cámara Laboral, uno para la Cámara Penal y dos defensores oficiales. Todos los cargos quedaron vacantes hace poco por jubilación y forman parte de la histórica renovación que se está dando en el Poder Judicial desde que se habilitó el 82 por ciento móvil para los que pasan a retiro.
Coll es un conocido hombre de las filas giojistas, que en los tres mandatos ha tenido lugar en la función pública (ver aparte). Actualmente integra el equipo de asesores del Gobernador, cargo al que tendrá que renunciar para asumir su nuevo rol de juez. El exdiputado compartía la terna de candidatos con los abogados Oscar Brenard y Juan Carlos Pérez y su nombre fue propuesto por el bloque justicialista, compuesto por varios de sus excompañeros en el recinto, resultando electo por unanimidad.
Baigorrí es uno de los hombres más cercanos a Roberto Basualdo. Tras ser diputado nacional en el primer mandato de la era kirchnerista, fue electo senador el año pasado y en una decisión polémica, le cedió su lugar al líder partidario. Ayer competía en la terna con Reinaldo Echavarría y Mariano Ibañez, y su nominación tampoco tuvo objeciones en el recinto. Así, se convirtió en la primera figura de perfil opositor que, mientras milita activamente, ingresa a la magistratura desde que se empezó a dar el inédito recambio (recientemente fue nombrado el exdiputado radical Benito Ortiz, pero hace años que está alejado de la política).
Por el otro cargo de camarista Laboral habían sido ternados Olga Pastor, Federico Soria y Susana Raed de Rago Gallo. Los diputados se inclinaron por unanimidad por la última. La nueva magistrada, que es esposa del juez Federal Leopoldo Rago Gallo, tiene una larga trayectoria en la Justicia local, donde se ha desempeñado como secretaria del fuero Laboral y fiscal de primera instancia.
En el fuero Penal, se disputaba el cargo que dejó vacante Héctor Fili en la Sala III de la Cámara y los postulantes eran tres jueces de primera instancia: Eduardo Gil, Juan Carlos Caballero Vidal (hijo) y Mónica Lucero. El bloque oficialista, con amplia mayoría, propuso a Gil y la moción fue apoyada por el resto de las bancadas. El magistrado venía desempeñándose en el Juzgado Correccional Nº 2 y antes de ingresar el Poder Judicial, fue secretario Legislativo en Diputados en el periodo 1991-1995 y estuvo al frente de la Anses local.
Como defensores Oficiales, los diputados votaron a los ternados Carlos Reiloba, que es secretario de una Fiscalia, y a Mónica Sefair, actualmente defensora interina.

