Dos letras odiosas. "Fw" en el "asunto" del correo electrónico le arrancaron un suspiro de fastidio. Casi funcionaron como un percutor para eliminar el material sin siquiera abrir su contenido. Casi.

En uno de esos actos fallidos que describió Freud, el clic se escapó. Entonces apareció la foto de un pibe de unos 12 años, de largo flequillo rubio. Y el texto supuestamente escrito por su mamá: "¿Dónde estás Agustín?".

El mail quedó guardado en la "bandeja de entrada", desde aquel 14 de julio de 2009 en que llegó por esas casualidades de Internet. Hasta esa fecha, Agustín llevaba un mes desaparecido. "Sólo hacen falta 2 minutos para hacer circular el mensaje. Si se tratase de tu hijo(a) harías lo imposible por obtener ayuda", remataba el correo, en un intento desesperado por contrarrestar el efecto negativo de las odiosas "Fw".

Nunca supo si Agustín se reencontró con su mamá. O siquiera si el chico de la foto se llamaba en verdad Agustín. Como también guardó en su "bandeja de entrada" otro correo del 13 de junio de 2007, con la foto de un chiquito de 5 años de edad. Sin nombre. Supuestamente hijo de Mercedes Arroyo Flores, una empleada de una importante institución bancaria de Buenos Aires, se extravió el 11 de mayo de aquel año.

La historia de Carlos H, en cambio, no tiene rostro. Sólo tres líneas en el sitio web de Missing Children Argentina. Vivía en el apacible Rivadavia sanjuanino cuando desapareció con tan sólo 18 años. Su familia hizo la denuncia en la ONG internacional el 5 de enero pasado.

El día de su desaparición, Carlos avisó a sus papás que se iba a la casa de la abuela de un amigo y no volvió a contestar nunca más su celular. Veinte días más tarde, un familiar lo reconoció en Floresta, Buenos Aires. El adolescente se había escapado a Retiro, vivió en la Villa 31 donde un sujeto lo tenía prácticamente prisionero en una vivienda, según relata el sitio web.

La historia de Carlos H terminó bien. Apareció el 18 de enero, en malas condiciones, pero con una pronta recuperación por delante.

Difícil no pensar en ellos este fin de semana. Difícil olvidarlos, dondequiera que estén.