El Gobierno salió ayer a despegarse del escrache a periodistas mediante afiches anónimos, pero, a través del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, afirmó que quienes convocaron a "enjuiciar" públicamente a profesionales de prensa el jueves próximo "tienen todo el derecho del mundo" de hacerlo.
Tanto Fernández como el titular de Interior, Florencio Randazzo, repudiaron la "metodología del escrache" y tomaron distancia de los afiches callejeros en los que aparecen las caras de periodistas del Grupo Clarín con nombre y apellido: "No sé quién los hizo, ni cuál es el objetivo", sostuvo el jefe de ministros. Sin embargo,
consultado sobre el llamado de la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, a someter públicamente a "juicio ético" a algunos periodistas, Fernández enmarcó el tema en un "acto político" y señaló que, como tal, "no hay poder jurisdiccional" para intentar impedirlo.
"Es un acto político y qué pienso del acto político?: que tienen todo el derecho del mundo (a hacerlo), como lo hará la izquierda y el impresentable de (el diputado Fernando) Pino Solanas dice lo suyo", resaltó, haciendo un paralelo entre la convocatoria de Bonafini frente a la Casa Rosada y el áspero entredicho público que mantiene con el cineasta.
"Yo no tengo la vocación de ir (y decirles): a ver, cuéntenme, denme la información de por qué están haciendo las cosas. La libertad conquistada por los argentinos permite que todo el mundo discuta", resumió.
