El reconocido abogado especialista en Derecho Laboral, Jaime Lipovetzky, pasó ayer por San Juan donde disertó sobre su nuevo libro: "Tratado de Derecho del Trabajo en la Integración Regional", donde expone sobre derecho comparado argentino, brasileño y el resto de Latinoamérica.
Invitado por la Corriente Nacional Mariano Moreno, que coordina en San Juan Guillermo Ruiz Giordano, el especialista dijo que pese a los cambios que algunas corrientes del derecho le quieren imprimir a la legislación del Trabajo argentina, él cree que en general es una herramienta positiva y que tiene elementos superiores, por ejemplo, a la legislación de Brasil.
"Como sistema, la Ley de Contrato de Trabajo, refleja de alguna manera las condiciones de las fuerzas productivas que hay en el país, es mejorable pero yo no confiaría que en este momento una reforma laboral va a ser buena, porque no están dadas las condiciones. La correlación de fuerzas no favorece hoy a los trabajadores", argumentó el visitante
Lipovetzky apuntó que, sin embargo, han sido exitosas algunas modificaciones parciales que se han logrado recientemente en el Congreso, con la figura de Héctor Recalde en la Cámara baja.
El abogado dijo que hay intentos de encontrar un marco normativo común para el funcionamiento regional (Mercosur), pero que él opina que ésto es imposible en materia Laboral, como en lo Penal también, porque las realidades de los trabajadores son muy disímiles entre los países.
También dijo que su visión sobre los cambios es más cercana a una "tercera posición" entre las corrientes que hablan de derogar la Ley de Contrato de Trabajo (1975) y suprimirla, y las que hablan de reemplazar esta última por una colección de Convenios Colectivos de Trabajo. Esto último, dijo, le parece "un despropósito porque no se sabe nunca dónde termina".
Lipovetzky analizó por qué, pese a que la legislación en general es buena, en la práctica está tan desvirtuado el sistema. Dijo que la ley le impone al empleador un registro de trabajadores pero que "en Argentina varios miles de empresas violan sistemáticamente las regulaciones", porque el país tiene los costos laborales más altos. Esto acarrea sueldos más bajos también. La solución sería dictar leyes para disminuir el porcentaje de aportes y contribuciones (que hoy resta al llamado "capital de giro") y, por otro lado, fijar mínimos inderogables sobre los salarios brutos, dijo el especialista.
El abogado porteño, cuyo trabajo lo llevó a estar cara a cara con presidentes por la defensa de los trabajadores y manejó hasta 10 mil casos de obreros ferroviarios sobre todo en los "70, dijo que hoy los jueces están presionados por el poder político.

