Ahora, el ex fiscal Federal Juan Carlos Yannello tiene custodia policial las 24 horas del día en el edificio en el que vive sobre calle General Acha. Fue luego de que al menos dos personas aseguraran que lo vieron caminando por el centro de la ciudad cuando tiene detención domiciliaria y no puede salir de su casa sin autorización judicial. La medida fue dispuesta por el juez mendocino Walter Bento, a pedido de la defensa del propio exfuncionario, y tiene un doble propósito: él quiere evitar los comentarios que señalan que sale sin permiso, pero en la práctica servirá para hacer un control más efectivo de sus movimientos.
El ex fiscal Federal, que está acusado de haber cometido delitos de lesa humanidad, se encuentra detenido en su hogar desde el 21 de agosto, después de que Bento le otorgara el beneficio por tratarse de una persona mayor de 70 años (tiene 74) y por padecer una enfermedad, ya que sufre una afección cardíaca. Pero el control lo ejercía la Policía Federal, que hacía un control telefónico diario y una visita semanal. Desde el pasado lunes tiene un efectivo de la Policía de San Juan las 24 horas del día, a veces en el exterior o en el interior del edificio en el que vive, verificando que no salga, según dijeron fuentes judiciales.
Yannello fue fiscal durante los años de plomo en la provincia y por su función estaba obligado a denunciar si algún detenido de aquella época sufría algún tipo de apremios ilegales, como torturas o golpes. El otro que tenía la misma obligación fue el juez Mario Gerarduzzi, ya fallecido. Pero ninguno de los dos lo hizo y por eso ya en el primer juicio de lesa humanidad el Ministerio Público Fiscal y los abogados querellantes solicitaron que fuera investigado.
Tras una serie de inhibiciones de los magistrados sanjuaninos, que argumentaron razones de amistad, la causa recayó en el juez Bento, quien primero lo indagó y después lo procesó, sólo por incumplimiento de deberes, un delito que no requería detención. La Fiscalía apeló la resolución de Bento y en abril, la Cámara Federal de Mendoza dio vuelta el fallo y endureció la calificación: lo procesó como partícipe de homicidio agravado, privación abusiva de la libertad, tormentos agravados, robo y violación. En agosto, el magistrado mendocino ordenó su detención, pero por su edad y condiciones de salud le concedió el beneficio de permanecer en su domicilio particular. Ahora lo que cambió es el régimen de la detención, con custodia permanente a cargo de efectivos de la Policía local.

