“Cuando se inaugure esta planta, juro solemnemente que voy a venir; a fines de septiembre u octubre, voy a estar en Vesuvio”. La frase es de Cristina Fernández de Kirchner y desnuda lo cómoda que se sintió ayer en San Juan, tanto que adquirió de la manera más firme el compromiso de volver este año. Será cuando la empresa textil inaugure su segunda planta, para empezar a hacer remeras.
Como cada vez que pisa suelo sanjuanino, Cristina se mostró relajada, sonriente y amiga de las bromas. Como cuando giró varias veces para dar a entender un “más o menos” cuando el intendente de Pocito dijo que el gobernador José Luis Gioja trabaja mucho. O cuando tiró un par de pasitos para seguir el ritmo de las canciones que entonó la JP.
El juramento de la Presidenta está atado a su frustrada visita del año pasado. Tenía todo listo para venir en septiembre a inaugurar la nueva planta textil de Vesuvio y el Museo de Bellas Artes, pero las cenizas volcánicas que se expandieron desde el Sur obligaron a suspender los vuelos. Ayer, cuando hablaba con el gerente
de la firma de ropa por el sistema de videoconferencia, recordó que “yo dije que iba a visitarla” y de inmediato lanzó su compromiso: “levanto mi mano derecha, dicen que la tercera es la vencida, si Dios quiere allí estaré”.
Cristina estuvo en la provincia algo más de tres horas, intensas por el calor popular que recibió y las muestras de agradecimiento que dejó en el acto central que encabezó en el departamento Sarmiento. Allí, acompañada por Gioja y un nutrido grupo de obreros, fue la encargada de activar el sistema que puso en funcionamiento el parque solar de la firma Energías Sustentables SA. Un hecho histórico para la provincia, que así se convierte en la primera de América Latina en tener una planta fotovoltaica con una capacidad de 20 MW.
La jefa de Estado dejó un auspicioso anuncio. Gioja le tiró el guante, cuando habló de las ganas de San Juan de convertirse en un polo tecnológico de desarrollo de energías limpias. Ella lo tomó y aseguró que firmarán con la gestión giojista un convenio para ayudar con el financiamiento que hace falta para que aquí se hagan paneles solares (ver página 8). La platea de funcionarios y militantes explotó en aplausos y gritos para festejar la buena nueva.
Por el sistema de videoconferencia, volvió a mostrar sus habilidades para pilotear. Se conectó con Pocito por la noticia de la nueva planta de Vesuvio, con Rawson por el inicio de obra del sistema cloacal del Gran San Juan y con Rivadavia por la instalación de una cementera de Loma Negra en la provincia. En todos los enlaces manejó los tiempos, metió ritmo y hasta se dio el lujo de pedirle a Jorge Mayoral, secretario de Minería de la Nación, que estuvo en Rivadavia, que parara de hablar y le pasara con una operaria.
Cristina se fue y en el Gobierno local ya planifican. Intentarán tomarse del juramento que hizo, para tenerla de nuevo este año.

