Los actos por el 9 de Julio profundizaron ayer la crisis entre el Gobierno y la Iglesia Católica por el matrimonio gay ya que, por primera vez, la presidenta Cristina Fernández salió a defender el proyecto del oficialismo, mientras los obispos, en las distintas homilías del país, coincidieron en condenarlo.

Al encabezar el acto central por el Día de la Independencia en Tucumán, Cristina hizo una larga defensa de las medidas económica "anticíclicas" que adoptó para sortear la crisis y reclamó a la oposición que admita que se "equivocó" y respaldó, sin nombrarlo, al matrimonio gay. Horas antes, el vicepresidente primero del Episcopado, arzobispo Luis Villalba, advirtió que el proyecto de ley de matrimonio entre personas del mismo sexo "pretende orientar la cultura del pueblo", al oficiar el tradicional Tedeum por el 9 de Julio en la catedral tucumana, al que la presidenta Cristina Fernández decidió no asistir.

Cristina dejó para el final de su discurso la referencia al proyecto que impulsa la reforma del Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo y fue contundente.

"Si las mayorías restringen los derechos de las minorías, se entraría a una etapa fea de la sociedad", advirtió. Para la Presidenta, "todos, el gobierno nacional, los provinciales, las municipalidades, las organizaciones sociales y empresariales, y los distintos credos, tenemos la responsabilidad de hacer una sociedad más igualitaria, en las cuales las minorías tengan los mismos derechos que las mayorías". "Cuando fuimos mayoría en el Parlamento, jamás sacamos una ley que sacara o restringiera derechos de las minorías y, para poder seguir siendo una sociedad inclusiva, se requiere cada vez más igualdad. La independencia no es solamente para liberarse del yugo colonial. También tiene que servir para dar mayor igualdad", señaló.

De antemano, Cristina sabía que el arzobispo de Tucumán se referiría al matrimonio gay durante la homilía del 9 de Julio y repitió su deserción del Tedeum como ya lo hizo en 2008.

En la catedral tucumana, monseñor Villalba dijo que "la unión en pareja de personas del mismo sexo es naturalmente distinta a la unión de una pareja heterosexual a la que llamamos matrimonio. A realidades distintas corresponden en justicia denominaciones distintas, para no dar lugar a una apropiación indebida del concepto de matrimonio", advirtió delante del gobernador José Alperovich y otros funcionarios provinciales. El prelado recordó que para los cristianos asumir el compromiso de "construir la Nación" conlleva "recuperar el respeto por la familia y por la vida en todas sus formas", y alertó que en el debate por el matrimonio gay "está en juego una ley que pretende orientar la cultura del pueblo". En este sentido, el arzobispo recordó que "el pueblo tucumano, perteneciente a diferentes credos religiosos, por abrumadora mayoría, expresó estar en desacuerdo con este proyecto de ley". El vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina consideró que "este tema no ha de ocultar los grandes desafíos que tenemos y que reclaman las energías y esfuerzos, especialmente de los dirigentes de la sociedad", y puso el acento en la necesidad de erradicar la pobreza e impulsar el desarrollo integral, como "prioridad nacional" de cara al bicentenario patrio 2010-2016.