La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) advirtió ayer un "clima de alta dosis de violencia" contra el sector periodístico argentino.
En la 65º Asamblea de la SIP, que se realiza en la ciudad de Buenos Aires, los editores locales marcaron un deterioro en la libertad de prensa argentina, relacionado con la aprobación de la Ley de Medios.
Además, remarcaron estar preocupados porque militantes del gremio de camioneros instalados a las puertas de las plantas de Clarín y La Nación vienen impidiendo la circulación de vehículos para distribuir los ejemplares de ambos diarios.
El sindicato de camioneros, liderado por Pablo Moyano, hijo del líder de la Central General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano, afín al Gobierno, obstaculiza el reparto de publicaciones para lograr que doce cooperativas de distribución de diarios y revistas se integren a la organización.
En cuanto a la Ley de Medios, el vicepresidente por la Argentina del Comité de Libertad de Expresión de la SIP, Francisco Baltazar Montes, advirtió que el contexto en que se produjo el debate de esa norma "fue de una alta dosis de violencia, al menos verbal, e irritabilidad". "Hubo pegatinas masivas de carteles en las calles con consignas contra los medios, y fuertes embates aún por fuera del tema excluyente como la ley de medios", indicó el director de DIARIO DE CUYO.
En el documento del Comité de Libertad de Expresión se remarcó que "como consecuencia de una escalada del poder político contra los medios que culminó con la nueva ley de Servicios Audiovisuales, este año fue tal vez el más complicado en mucho tiempo para el ejercicio del periodismo independiente".
Según el texto de la SIP, "el periodismo no debe ser visto por los poderes públicos como un adversario a controlar".
Tal como hicieron otros países ayer, Montes presentó solamente un proyecto de informe sobre Libertad de Expresión, que ahora deberá ser debatido por la Asamblea de la SIP, antes de su aprobación.
