Esta frase es la que nuestras abuelas empleaban para hacernos comprender la importancia y valor del dinero, aunque se tratase de unos pocos centavos. Con mayor razón la tienen que tener en cuenta los estados, porque en su caso se trata de cifras multimillonarias.
Si tenemos en cuenta la rapidez con que diferentes gobiernos argentinos se endeudaron entre 1976 y 2001, podemos decir que esta sabia frase no se tuvo en cuenta. Las condiciones en que se contrajeron las deudas fueron empeorando a medida que ésta aumentaba en forma desmesurada y que se hacia evidente que en un momento dado iba a ser imposible pagarla. Cada vez había que aceptar tasas de interés más elevadas y condiciones de pago más onerosas y lo peor es que el dinero de los préstamos se utilizaba para pagar otras deudas, para negocios especulativos o para corrupción. Hasta que, finalmente, el país estalló y fue evidente que era imposible pagar en las condiciones pactadas.
Cuando en el 2003 Néstor Kirchner asumió la presidencia aprovechó esta debilidad del país transformándola en una fortaleza y anunció que estaba dispuesto a pagar lo que podía, es decir un porcentaje del valor real de la deuda. Muchos acreedores recordaron la frase de "más vale pájaro en mano que cien volando" y aunque no les gustó mucho aceptaron la proposición. Gran parte del mundo financiero cerró los ojos ante la herejía del Gobierno argentino y si bien nuestro país encontró muy restringido su acceso a nuevos préstamos, tampoco se tomaron represalias. Esto permitió un respiro y se comenzó a crecer aceleradamente, más aún cuando se pudo aprovechar unos años de bonanza económica a nivel internacional.
Pero algunos no aceptaron la propuesta argentina y se mantuvieron irreductibles en cobrar todo o denunciar a nuestro país en diferentes tribunales de justicia. Encabezan este grupo los llamados "fondos buitres", una de las claves sobre el conflicto del Banco Central.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner empezó a madurar el plan de destituir del Central a Martín Redrado, cuando éste se negó a girar los U$S 6.569 millones del Banco para crear el Fondo del Bicentenario, para pagos de deuda externa. Según la línea de razonamiento de Redrado, si se giraba esa plata había riesgos de que los "fondos buitres" que litigan contra el país por el default de 2001 embarguen el total o una parte de esa suma.
Los fondos buitres se especializan en comprar deudas de empresas o países en bancarrota a quien nadie quiere prestarles. Esto les permite comprar por cinco algo que tiene un valor nominal de cien y terminar reclamando en la justicia el pago de los cien comprometidos por el deudor. Son lo suficientemente astutos para tener el derecho a llevar adelante el pleito en los tribunales de Nueva York y no frente a jueces argentinos, ante el incumplimiento del pago. Su negocio está en disponer de tiempo hasta que finalmente terminan cobrando y llegando a obtener una ganancia de hasta el 500% en pocos años. Quienes dirigen el negocio de los "fondos buitres" son detestados por el mundo de las finanzas, aunque en forma anónima y segura muchos bancos e inversores no dejan de poner una moneda en este negocio. De la misma forma que ocurría en la época de la piratería, en que "honestos" comerciantes no dejaban de comprar discretamente las mercaderías que los piratas robaban en sus fechorías, para luego venderlas en sus propias tiendas. El Sr. Kenneth Dart, representante de uno de estos suculentos negocios, vive en las Islas Caimán, un país del mar Caribe que en su época fue refugio de distinguidos piratas.
La mejor prueba de que parte del dinero con que los "fondos buitres" hacen sus negocios proviene del mundo de la alta finanza es que, cuando no pueden cobrar, encuentran excelentes defensores, en senadores, diputados, ex ministros y banqueros importantes de los Estados Unidos, gente que tiene mucha experiencia y poder para presionar a cualquiera que se le ponga delante.
Aunque después de la crisis financiera y económica que se desató a partir del 2008 las cosas han cambiado, ahora, hasta el mismo Fondo Monetario Internacional admite que las políticas que se impulsaron con países como el nuestro no fueron del todo correctas. Después de una leve autocrítica, se están impulsando nuevas estrategias que pueden ser muy útiles para nuestro país para poder acceder a un mercado de capitales útil y honesto. Se abren posibilidades de normalizar las relaciones financieras con el mundo y poder seleccionar qué préstamos y en qué condiciones podemos tomarlos, y también poder incidir de una manera más efectiva en que condiciones pagar el resto de la deuda pendiente. Si hay deseos de acordar por parte de la gran finanza, lo harán todos, inclusive los "buitres", pues ellos nada pueden lograr sin el apoyo indirecto de los grandes.
Claro que en qué condiciones pagar, qué futuros prestamos tomar y qué inversiones hacer con ellos, debe ser el resultado de una política de muy grandes consensos, que sólo puede lograrse en el parlamento y es un gran error pretender dejarlo al margen de estas grandes decisiones. Porque como decía la abuela: " con la plata no se juega".

