Vino desde Mendoza por carretera manejando él, no se le vio custodia alrededor y se robó todas las miradas en el casamiento de la hija de Roberto Basualdo. Julio Cobos pasó así por San Juan, en una rauda visita desacartonada para la boda, que tuvo amplio color político el sábado por la noche con un particular desfile de invitados: además del Vicepresidente de la Nación, asistieron el senador puntano Adolfo Rodríguez Saá, el senador Samuel Cabanchik (ex Coalición Cívica, hoy del bloque Probafe) y los socios basualdistas Mauricio Ibarra y Gustavo Rojas, el actuarista Rodolfo Colombo, además de bloquistas como Julio César Conca y Juan Carlos Turcumán.

En las pocas horas que Cobos estuvo en San Juan, se paró repetidas veces a sacarse fotos y saludar a los ocasionales interlocutores de la exclusiva fiesta, donde disfrutó de cerdo glaseado con champán a la par de 700 invitados, que comieron en una impresionante carpa montada en los jardines del salón Los Morrillos de Santa Lucía. Apenas terminó la cena, el vicepresidente, quien vino acompañado por su esposa, partió a su provincia, en auto, como había llegado.

Rodríguez Saá llegó temprano, para la ceremonia de la Iglesia Catedral, donde pasadas las 18,30 del sábado María Eugenia Basualdo y Juan Pablo Ruíz dieron el sí. Al puntano se lo vio en impecable traje con una joven acompañante de nombre Gisel que vistió un atractivo vestido negro. De muy buen humor, compartió chanzas con los demás invitados y se sentó en la misma mesa que Cobos. Tampoco se quedó al baile.

El senador Basualdo estuvo todo el tiempo a tono con su papel de padrino y anfitrión y fue uno de los más animados con el baile, que inició con el riguroso vals. Entre paso y paso, hubo ratos de brindis mechados con charlas con los dirigentes, donde pese a que habían invitado a la senadora oficialista Marina Riofrío, sólo se vieron opositores nacionales y provinciales. César Gioja, que había anticipado su presencia, finalmente no fue.