Los exempleados del Arzobispado denunciados penalmente por monseñor Alfonso Delgado fueron indagados ayer por el juez de la causa y según fuentes calificadas, aseguraron que no tienen nada que ver y negaron haberse quedado con plata de la institución. Los dos están sospechados de haber desviado entre 500 y 700 mil pesos y es la primera vez que dan su versión de los hechos.
El primero en ser indagado fue Juan Brozina, el exadministrador del Arzobispado y sobre quién pesan las principales sospechas a partir de la denuncia que motorizó el mes pasado el obispo. Estuvo frente al juez más de dos horas y cuando salió, ante los medios de prensa que esperaban por él, no quiso dar detalles de su descargo. Luego fue el turno de Darío Tapia, extesorero de la institución religiosa, que se retiró de Tribunales cerca de las 15.30.
Los sospechosos fueron indagados por el delito de administración fraudulenta y las fuentes contaron que los dos se desligaron de los términos de la denuncia. Además, sobre los dichos de Brozina, aseguraron que dio explicaciones de la función que cumplía y del circuito administrativo que seguían los fondos del Arzobispado.
Los imputados pueden ampliar su declaración y el juez Benedicto Correa será el encargado ahora de disponer que otra prueba produce para esclarecer los hechos. Después, deberá resolver en qué situación quedan Brozina y Tapia. Los puede procesar, con lo que quedarían más complicados, liberar de culpa y cargo o dictarles falta de mérito y continuar recolectando elementos.
