San Juan 31 de mayo.-
Se cansó
Camus renunció al Colegio de Magistrados porque nunca la defendió de los ataques de la sociedad
Esta mañana la Jueza de Ejecución de Sentencia presentó su dimisión como afiliada de la entidad. Argumentó que se cansó de los ataques de la sociedad por el rol que cumplen los jueces y que la responsabilicen de la inseguridad en la provincia.

En el día de hoy la titular del Juzgado de Ejecución de Sentencia de la provincia, Margarita Cámus, presentó su renuncia como afiliada del Colegio de Magistrados, argumentando sentirse sola, sin defensa de la entidad, ante las críticas de la sociedad por el accionar de la justicia en determinados temas de interés público.

En la carta enviada al vicepresidente a cargo de la presidencia de la institución, Gustavo Almirón, la magistrada deja en claro que el caso de Estela del Valle Bustos, mujer embarazada de seis meses brutalmente asesinada en Chimbas, habría sido la gota que rebalsó el vaso. “Me preocupa que el Colegio no crea que debe salir públicamente a sentar una postura, de defensa del ordenamiento jurídico, ante los propaladores de la pena de muerte, de la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante de quienes cumplen penas privativas de libertad. Que quede claro que no reclamo una defensa a título personal”, expresa el escrito.

Consultado Almirón sobre la dimisión de Camus, el magistrado expresó a Diario de Cuyo Online que “todavía no hemos recibido formalmente la nota, sabemos que ha entrado y será evaluada el martes próximo. Pero extraoficialmente se los argumentos que expresa la Dra. Camus. Al respecto solo tengo que decir que el Colegio de Magistrados está para defender a los jueces, por supuesto, pero en general y no en casos particulares. Además, somos funcionarios públicos y debemos convivir con las presiones y críticas. Es parte de nuestro trabajo, porque cuando dictamos sentencia hay personas que están conformes y otras no”, dijo.

A continuación la nota completa

Señor
Presidente del Colegio de Magistrados
Dr. Gustavo Almirón

Me dirijo a Ud. con el objeto de presentar mi renuncia como asociada al Colegio de Magistrados.
Motiva esta decisión la inacción del Colegio ante los injustificados ataques a los Jueces en el tratamiento mediático del homicidio cometido el día 25 de mayo en perjuicio de la Señora Estela del Valle Bustos. Es notorio el tratamiento dado por los medios de comunicación y los comentarios de lectores en las versiones digitales, instando a colgar a los jueces, a convocar a nuestros domicilios y calificarnos como delincuentes, corruptos, incompetentes.
Desde que fui designada Juez de Ejecución de la Provincia he soportado, solitariamente, que se me responsabilice de la inseguridad en San Juan por el sólo hecho de cumplir actos jurisdiccionales dentro del marco de la competencia asignada por ley.
Me preocupa que el Colegio no crea que debe salir públicamente a sentar una postura, de defensa del ordenamiento jurídico, ante los propaladores de la pena de muerte, de la tortura y el trato cruel, inhumano y degradante de quienes cumplen penas privativas de libertad. Que quede claro que no reclamo una defensa a título personal.
Los jueces, cumplimos una función esencial en el sistema democrático y por tanto nuestra conducta pública -como la del resto de los funcionarios públicos- debe estar sujeta al escrutinio de la sociedad. Lo expresado no tiene nada que ver con estas campañas de “ley y orden” que solo pretenden la deslegitimación de nuestra función jurisdiccional.
Creo profundamente, que la democratización del Poder Judicial debe realizarse a partir de un núcleo irrenunciable de principios y prácticas que aseguren la plena vigencia del Estado de Derecho; la ampliación permanente de los derechos humanos y de las garantías consagradas en la Constitución, en las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos, incorporadas por el legislador al texto constitucional; en la jurisprudencia de la Corte de Justicia de la Provincia y en la de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y el rechazo a toda forma de discriminación por condición social, étnica, religiosa, de género y por haber cumplido o estar cumpliendo penas privativas de libertad.
Acompaño a la presente la credencial que me fuera entregada cuando me asocié a esa institución.
Sin otro particular lo saludo atentamente.-