Cuando se aproximan tiempos de definiciones para la conducción de la filial local de la Confederación General del Trabajo (CGT), a Eduardo Cabello, actual delegado regional de la central de trabajadores y quien no descarta continuar en el puesto, le apareció un competidor. Raúl Avila, secretario general del gremio de los mercantiles, dijo que se anota para la sucesión y que “es tiempo de una renovación”.

En el último plenario de secretarios generales de la CGT, que tuvo lugar el 6 de diciembre del año pasado en la histórica sede de la avenida España, los dirigentes acordaron aplazar las definiciones sobre la renovación de autoridades para marzo de este año. Fue la tercera vez que le prorrogaron el mandato, en este caso con el argumento de que el gobernador José Luis Gioja estaba reponiéndose del accidente del helicóptero y que no era el momento adecuado por la complicada coyuntura económica de la provincia.

En esa oportunidad, el propio Cabello dijo que tenía aspiraciones para continuar, pero condicionó un nuevo mandato a renovar el respaldo que lo llevó al puesto en el 2008. En ese contexto, quien ya venía trabajando en un proyecto para encabezar la central obrera era Avila. Y ahora el dirigente ratificó sus intenciones y manifestó que “tengo posibilidades y no le voy a escapar al bulto”. Pero reconoció que está buscando avales para llegar al cargo porque sin respaldo de los gremios mayoritarios no tendrá chances.

Sobre la postulación de Avila, Cabello prefirió ayer no opinar y sostuvo que todavía no hay fecha para una convocatoria a plenario.

Según fuentes de la CGT, el llamado no pasará de la primera quincena de marzo y algunos dirigentes incluso no descartaron pedir un encuentro con Gioja, quien viene de retomar la agenda oficial luego de una convalecencia de 4 meses tras el accidente. Es que se avecina un año complicado en lo económico, que repercutirá en lo laboral y quieren hablar de estos temas con el mandatario.

Consultados algunos dirigentes de la central obrera, reconocieron que Avila no tiene por ahora el respaldo de los gremios mayoritarios para avanzar en su proyecto. Y que el futuro de Cabello depende mucho de sus propias intenciones, pero todavía no hay nada definido.

La CGT es un espacio clave de poder porque el que está sentado en el sillón de la conducción puede negociar con el Gobierno de turno desde condiciones de trabajo de los empleados, viviendas y hasta cargos. Y por eso siempre ha sido un lugar apetecido por los dirigentes.