Emocionada, con lágrimas en los ojos, la presidenta Cristina Fernández apeló a la figura de su marido, el ex presidente Néstor Kirchner durante su último acto oficial antes de la veda electoral, que desde hoy prohíbe anuncios de gobierno por su posible impacto en los comicios del 23 de octubre.

La mandataria eligió estratégicamente para este acto el municipio bonaerense de La Matanza, principal bastión peronista y clave para ganar las elecciones, con el que Kirchner tuvo “una especial debilidad” desde el primer día de su mandato, recordó con la voz quebrada al inaugurar un hospital infantil.

“Él quería tanto a La Matanza, puso sus ojos ni bien asumió como presidente en este lugar, sabía de las necesidades y por eso metió tanta fuerza y corazón en solucionar problemas estructurales y básicos”, dijo.

“Él tenía una especial debilidad por este distrito. Los quería mucho y cada vez que vengo no puedo dejar de acordarme de él. Es como si lo estuviera viendo, se lanzaba entre ustedes porque era uno de ustedes”, recordó. “Me siento muy orgullosa, y con el derecho a venir a mirar a La Matanza a los ojos de cada uno de los habitantes porque podemos rendir cuentas de lo que hemos hecho por ellos, de cómo nos hemos roto el alma en estos ocho años”, señaló Cristina, que tuvo que interrumpir su discurso en varias oportunidades por los constantes vítores.

Fernández inauguró un hospital en Ciudad Evita que lleva el nombre del vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, hospitalizado desde hace año y medio por un accidente cerebrovascular.