La última semana de septiembre de 1991 quedó en la historia de la vitivinicultura sanjuanina por una noticia que causó conmoción en el sector y que a esa altura ya era inevitable. Debido a los problemas económicos que venía arrastrando, la histórica Cooperativa Agro Vitícola Industrial y Comercial (CAVIC) fue declarada en quiebra. El final llegó el día 26, tras la resolución que dictó el por entonces juez comercial Abel Soria Vega, hoy ministro de la Corte de Justicia de la provincia.

La histórica bodega, formada por una cooperativa de viñateros, sufría un profundo deterioro económico y financiero que había empezado a acentuarse a fines de 1986. En los siguientes meses entró en etapa concursal, vino desarrollando una actividad en su funcionamiento comercial, no apareció nadie con la plata para cubrir las acreencias y los administradores no pudieron detener su caída hasta la quiebra.

La empresa había suscripto una serie de acuerdos con sus acreedores en una recordada asamblea en el Teatro Sarmiento. Sin embargo, no pudo recomponer sus finanzas, incumplió con lo pactado y en 1991 se hizo imposible sostenerla en pie. En el medio, propuso enajenar algunos de sus bienes para superar los inconvenientes económicos, aunque no tuvo éxito porque los acreedores y los bancos dueños de las hipotecas que se habían constituido no dieron su aprobación al plan de salvataje.

Apenas se conoció la noticia de la quiebra, hubo revuelo entre los trabajadores del establecimiento. Todos fueron llamados a la sede de SOEVA para analizar la situación e intentar buscar una salida que les permitiera mantener sus fuentes laborales.

Del encuentro participaron, además de los empleados, delegados gremiales, el por entonces secretario General de FOEVA, Miguel Angel Olguín; el asesor letrado de la institución, Juan Jesús Mínguez (hoy defensor Adjunto del Pueblo de la Nación) y su socio, Guillermo Baigorrí (hoy candidato a senador por el frente Unión Producción y Trabajo). El objetivo fue informarles de la situación. Finalmente, nada más se pudo hacer y los 70 obreros de la CAVIC se quedaron sin trabajo.

Baigorrí habló ayer de aquel hecho. El abogado recordó que “fue un momento muy difícil para todos los trabajadores de la CAVIC, la situación había generado mucha incertidumbre, tenían miedo por sus fuentes de trabajo y querían buscar una solución”.