El actual encargado de negocios de la embajada argentina en Rusia, José María Vénere, el segundo al mando desde que Leopoldo Alfredo Bravo pidió licencia en abril del año pasado para someterse a estudios por la enfermedad que le habían detectado, dijo que en todo momento el ex embajador, fallecido el sábado pasado, siguió el movimiento de la sede diplomática y que incluso le consultaba algunas cuestiones que estaban fuera de su alcance.
"Durante su enfermedad hablábamos muchísimo y yo lo mantenía al corriente de todo. El sabía todo lo que pasaba y todo lo que hacíamos e incluso de cuestiones que en algunas oportunidades le debía consultar también", dijo el funcionario.
Vénere, que es diplomático de carrera y tiene el rango de ministro, llegó a la sede diplomática en agosto del 2006, un tiempo antes de que Bravo fuera designado embajador.
En contacto telefónico, comentó que "trabajar con él fue una relación profesional muy cordial, era una persona muy sencilla en el trato, lo cual me permitía tener una relación fluida con él".
"Como él siempre decía, éramos muy distintos, pero nos complementábamos perfectamente en el trabajo. Nunca tuvimos un inconveniente y los dos venimos de una clase media consolidada, teníamos cada uno una familia muy bien formada", sostuvo.
Sobre los contactos con Bravo comentó que "fue una larga enfermedad. A veces nos quedábamos hablando de cualquier cosa, para sacarlo de su temática. Pero nos manteníamos en contacto siempre, aunque en los últimos tiempos cuando le llamaba ya no se sentía bien y a veces su esposa me decía no me aconsejaba hablar con él. No obstante manteníamos contacto por e-mail".
El funcionario comentó que la noticia del fallecimiento de Bravo lo tomó por sorpresa. Dijo que a las 2 de la mañana -hora rusa- desde la guardia de la embajada le comentaron que un canal de televisión argentino quería confirmar la muerte del diplomático. Y que él primero entró la página web de DIARIO DE CUYO, www.diariodecuyo.com.ar, y que se enteró del hecho. No obstante aclaró que llamó a la casa de Bravo y que el hijo mayor, Leo, se lo confirmó.
Sobre el sucesor de Bravo, dijo que "eso ya depende de la Cancillería Argentina" y se excusó de hacer cualquier otro comentario.
También dijo que en la residencia destinada para el jefe de la misión diplomática, que está en el mismo predio, y en otro edificio contiguo al de las oficinas, todavía quedan "efectos personales" del embajador.
Vénere dijo que la relación bilateral entre ambos países "es muy nutrida". Es porque el 8 de diciembre del 2008, durante la visita que la presidenta Cristina Fernández hizo a Rusia, se firmó "un plan de acción de cooperación estratégica con la Argentina. Es el primer plan que Argentina firmó con un país fuera de la región".
Sobre el desafío para el próximo embajador dijo que "todavía queda mucho por hacer, pero se puede decir que en los últimos 20 años el salto ha sido no sólo cualitativo sino también cuantitativo. Además del intercambio comercial, ha comenzado un intercambio cultural asombroso y ni hablar del nivel político".

