De nada sirvió la sonrisa ni el gesto amable que esgrimían como herramienta para encarar a los votantes: ayer la tarea de las encuestadoras del IOPPS para el boca de urna no fue sencilla. Es que todos los comentarios de los últimos días fueron interpretados de desigual manera por la gente y la respuesta no fue la misma en todos los departamentos. Y aunque la mayoría de las chicas ya había realizado la misma tarea en otras elecciones anteriores, reconocieron que esta vez les estaba costando más que en otras oportunidades.

Ubicada en las cercanías de la Escuela Obreros del Porvenir, en Capital, Patricia reveló que “no todo el mundo accedió a responder. Algunos no quieren saber nada con contestar el boca de urna y directamente pasan de largo”. Más aún, a Maira, a quien le tocó encuestar a los votantes de la Escuela Carlos Pellegrini, en Santa Lucía, la tarea se le tornó complicada. “No sólo cuesta que respondan -dijo- sino que algunos hasta son poco amables cuando uno quiere preguntarles”.

Lo mismo le ocurrió a Melina, encuestadora en la Escuela Salvador María del Carril, en Chimbas, quien hasta tuvo que tolerar algunas actitudes hostiles por parte de los votantes. “No son todos, algunos son amables y aunque no quieren responder, simplemente dicen “No gracias”, pero otros se molestan y hasta contestan mal”, dijo la chica decepcionada.

En otra escuela de Santa Lucía, la Mariano Necochea, la encuestadora tuvo que explicar varias veces que su tarea sí estaba permitida. “Una señora me trató muy mal, diciéndome que el boca de urna estaba prohibido. Me costó bastante que las personas entendieran que lo que estamos haciendo está permitido y que lo único que no se puede hacer es revelar los datos antes de las 21”, contó Belén.

Otro dato que confirmó el trabajo de las encuestadoras fue el ritmo lento de la votación. Las más experimentadas, por haber participado en otros boca de urna, se mostraron sorprendidas: muchas de ellas, pasado el mediodía, todavía no conseguían completar la primera de las planillas que tenían.

La encuesta tuvo dos características. La primera fue que en general, la respuesta de la gente fue más positiva en Capital que en el resto de los departamentos, donde las encuestadoras tuvieron que esmerarse para conseguir datos para el boca de urna. Y la segunda fue que los que más contestaron a la encuesta fueron los hombres, mientras que las mujeres fueron las que más rechazaron ser encuestadas.

Para estas elecciones, el IOPPS -que ya realizó más de 40 operativos similares- puso en marcha un boca de urna inédito. Un total de 160 personas trabajó en la encuesta, de los cuales 107 fueron encuestadoras que cubrieron un total de 140 escuelas. En Chimbas, Santa Lucía y Rivadavia hubo encuestadoras en todas las escuelas. Y tal como dispone la ley, los datos se dieron a conocer a las 21 en la sede del IOPPS, aunque no se realizó la conferencia de prensa que había sido anunciada más temprano.