Después de perder el domingo la votación en la Convención del Partido Bloquista, en la que se impuso la decisión de la conducción de la fuerza de continuar el acuerdo electoral con el PJ para las elecciones de octubre, el sector liderado por Enrique Conti decidió avanzar en su proyecto de jugar por afuera de la estructura partidaria. Así, tanto para las internas como después para las generales, el partido de la estrella irá dividido, con el oficialismo en el Frente para la Victoria, y el contismo en un frente opositor.

Los llamados bloquistas disidentes ya venían barajando esa posibilidad, pero ayer fue el concejal Alejandro Quinto Bravo el que confirmó que “vamos a cerrar con otros sectores” y aclaró que la decisión se debe a que “va a haber uno o dos lugares para Caselles y Sancassani, pero el afiliado no va a tener participación”.

Como Conti no respondió a ninguno de los llamados, el que salió a hablar fue Bravo, quien en declaraciones a Radio Colón sostuvo que “queremos armar un frente electoral en el que en la lista de cada departamento haya un bloquista con posibilidades de competir”.

Este sector aspiraba a jugar orgánicamente y con el sello partidario, y con esa idea Conti, Bravo, Juan Carlos Turcumán, César Aguilar, Carlos Maturano, Raúl Montero y Miguel Gay, entre otros, fueron a la sede partidaria para tratar de imponer su idea. Incluso el propio Conti pidió la palabra y ofreció ser el candidato a gobernador al decir que “vengo a proponerles a los bloquistas que me acompañen”.

Pero su idea no prendió y la votación terminó favoreciendo a la conducción de Caselles por 71 votos contra 31.

Minutos después de terminada la votación, Conti se retiró con su gente de la reunión y decidieron avanzar en su estrategia, sin acatar lo decidido por el partido. Para ese frente, que todavía no está cerrado, están en conversaciones con la UCR, Actuar, el ibarrismo, el GEN, el Partido Socialista y el Grupo 1852. Pero, según dijo Bravo, no es seguro el candidato a gobernador de ese armado vaya a ser Conti. “Es una figura central, pero no lo vamos a exigir”, dijo el concejal.

Otro referente del sector, Juan Domingo Bravo, también dijo en Radio Colón que “nosotros no vamos a participar con el Frente para la Victoria de ninguna manera. Vamos a seguir en la posición que hemos venido expresando a la gente en su momento con la propuesta para el NO a la reforma de la Constitución”, expresó.

También opinó sobre la actitud del sector disidente Augusto Rago, presidente de la Convención. “La recomendación y pedido expreso de la Presidenta ha sido que se respete la decisión de la Convención. Situación que no ha sido respetada, ni siquiera cuando estaba Leopoldo Alfredo Bravo”, dijo el dirigente.
En efecto, la propia Caselles, antes de ir a la votación, pidió la palabra y se dirigió en particular al ex intendente para pedirle “a mi amigo Conti que nos acompañe” y criticó a “los que quieren llevar el partido al abismo, a la incertidumbre”.

Como muestra de que el acuerdo con el PJ era lo más conveniente para la fuerza dijo que estaban “garantizadas” la Intendencia de Zonda para Sancassani, Iglesia para Marinero y la “posibilidad” de Héctor Pezzé en Angaco y yo “quiero pelear en Capital”, dijo. Ese comentario ya empezó a tener repercusiones, como en el caso de Zonda (ver aparte).

El proyecto de Conti no es nuevo y hace rato que lo venía manejando. Consistía en proponerles a sus correligionarios encabezar un frente opositor al giojismo con su figura como cabeza de lista, pero la idea no prendió. De mínima, aspiraban a alcanzar los dos tercios de los convencionales presentes que fueron 103, porque si la conducción casellista no alcanzaba los otros dos tercios necesarios para aprobar la conformación de un frente electoral, se debía dejar en libertad de acción. Pero, pese a los esfuerzos de último momento, el contismo no logró el objetivo y se retiró de la sede partidaria para deliberar.

Según fuentes cercanas al sector, en una reunión de su grupo en la casa de don Leopoldo Bravo, a metros de la sede de la calle Mitre, el ex intendente dio instrucciones a sus seguidores de apurar los contactos con las otras fuerzas para avanzar en el armado opositor, que todavía no tiene nombre.