El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, volvió a denunciar ayer que en las puertas de los colegios porteños se vende droga y advirtió que aunque se dice "qué barbaridad" y "nos escandalizamos", no se toman medidas para prevenir esta situación.

"En las puertas mismas de las escuelas se vende muerte. Hay mucha gente que es responsable de que, de alguna u otra manera, se les haga llegar (a niños y adolescentes) esa dosis de muerte", aseveró en clara referencia a la droga. Al presidir la Misa por la Educación frente a la Plaza de Mayo, el primado argentino sostuvo que "esto es muy evidente. Todos nos escandalizamos y decimos "qué barbaridad", pero, interpeló: "¿Qué se hace? ¿Quién le pone remedio a esto?".

Tras considerar que "le estamos dando a las futuras generaciones una cultura de muerte", alertó que "no sólo la droga mata, sino también el egoísmo y el desinterés de los que tenemos la responsabilidad de educar". Bergoglio exhortó, además, a "enseñar que la mansedumbre es mejor que la agresión, el diálogo mejor que la crispación y el respetuoso escucharse mutuamente es mejor que el insulto".

La frase fue interpretada como una referencia elíptica al conflicto entre Nación y la Ciudad por los adicionales de la Policía Federal en edificios públicos porteños. El año pasado, el purpurado afirmó que los valores que se enseñan en la escuela "terminan fracasando en la esquina con el que viene a venderles "merca"".