Pasó más de un mes y medio de su vuelta a San Juan y José Luis Gioja se ha visto obligado a cambiar su forma de vida, al menos, temporalmente. Todavía convaleciente tras el siniestro de Valle Fértil, no le quedó otra que reacomodar horarios, someterse a diario a ejercicios de rehabilitación, cuidarse de contraer cualquier infección y aprender a convivir con los dolores que siente por los golpes que le dejó la caída del helicóptero. Tanto varió su rutina que hasta contó que se liga retos de su familia cuando no se ajusta a lo que le dijeron los médicos y que hace caso, a diferencia de cuando antes le pedían que bajara un cambio en sus aceleradas jornadas de trabajo.

“No me preocupa nada de eso, lo único que me preocupa hoy es estar sano y todo lo que tengo que hacer como Gobernador”, le respondió a este diario sobre las posibilidades que le depara el año 2015. En el mundo político se habla de que apostará a un nuevo periodo al frente de la provincia, que podría ser parte de una fórmula presidencial o que tendrá lugar en el Gabinete nacional si un peronista se impone en la puja por llegar a la Rosada. Pero él sostiene que nada de eso cuenta si no está bien de salud.

Gioja se accidentó el 11 de octubre y entre el Hospital Rawson y el Italiano de Capital Federal, pasó casi cuatro meses internado en Terapia Intensiva. A San Juan regresó el 7 de febrero y a partir de entonces, su labor de Gobernador va íntimamente ligada a su condición de paciente de médicos y kinesiólogos que trabajan para que recupere su buena condición física.

En su nueva agenda, Gioja tiene dos horas por día de trabajos kinesiológicos: de 8 a 9 y de 16 a 17. Hace ejercicios con los brazos y las piernas, se sube un rato a la cinta, luego a una bicicleta fija, le hacen magnoterapia en el hombro derecho y trabaja mucho en la elongación de los músculos que quedaron atrofiados con tanto tiempo de internación en una cama de Terapia Intensiva. Además, sale a caminar acompañado por uno de los kinesiólogos y progresivamente va incrementando la distancia a recorrer y el ritmo de marcha.

Desde que volvió a San Juan ha evidenciado una notable mejoría, pero dice que todavía arrastra dolores en la espalda, el cuello, la cintura y el hombro derecho, sobre todo cuando cambia el tiempo. Y no es para menos. El día del accidente terminó con quebraduras en el omóplato y la escápula derecha, en tres cotillas y en la primera vértebra lumbar, además de un fuerte traumatismo en el pecho y el abdomen que obligó a extirparle el bazo.

Las heridas que le quedaron por las cirugías aún no le han cicatrizado del todo y eso hace que se tenga que cuidar más. Se las debe curar dos veces por día y esa tarea está a cargo de su esposa, Rosa Palacio, y su hijo Camilo. Según el Gobernador, la principal es la de la zona del bazo, que “está cada vez más chiquita, por ahí me sangra un poquito, pero ya es superficial y va muy bien”.

La otra la tiene en la traquea y se la hicieron para poder conectarle el respirador artificial. Hoy está protegida mediante un apósito y para que cierre totalmente, los médicos calcularon que debe pasar un mes más aproximadamente. Aunque existe una alternativa que aceleraría el proceso: operarlo. Gioja lo descartó de plano y sonriendo, confesó su temor a las agujas: “Tendría que ir al quirófano con anestesia y la verdad es que no quiero saber más nada… nunca me gustaron las inyecciones y todas esas cosas”.

Cuando las heridas cicatricen, deberá empezar a hacer natación a modo de rehabilitación. Ahí tendrá que repartir el tiempo con las sesiones que realiza en su casa y que deberá continuar “hasta fin de año más o menos”. Por ahora no decide dónde irá. Una de las posibilidades es retomar la actividad que inició en una pileta climatizada hace unos 4 años con Marcelo Lima.

A simple vista, el primer mandatario ha recuperado peso y de a poco se va acercando al ideal. Se le nota, fundamentalmente, en el rostro. Lo hizo a base de una dieta tendiente a recuperar fuerzas y en la misma, por recomendación médica, tuvo que renunciar a su condición de vegetariano y sumar carne.

Entre los avisos que tuvo que incorporar a su rutina diaria, hay uno impostergable. Antes de partir de Casa de Gobierno y luego de almorzar, debe tomar calmantes para los dolores y vitaminas.

Por otro lado, como ya no tiene el bazo, que cumple una función clave en el mecanismo de defensa del organismo, toma recaudos para no pescarse ninguna enfermedad. Por eso, la infectóloga que lo atiende, Beatriz Pellice, le indicó vacunas de todo tipo y se las colocó en todo este tiempo. La próxima que le toca es la de la Gripe A, contó.

Sin decir nada, Gioja viajó hace poco hacia Capital Federal para ser revisado por Eduardo San Román, el jefe de la Terapia Intensiva del nosocomio porteño, y por Osvaldo Patiño, el kinesiólogo que lo atendió durante la primera etapa de su rehabilitación. Los dos concluyeron que está muy bien, en vías de franca recuperación y le pidieron que no baje el ritmo de ejercitación y que no se exceda en el trabajo sin necesidad, porque ya tendrá tiempo de recuperar la intensidad a la que está acostumbrado.

El Gobernador se reincorporó a sus funciones apenas unos días después de haber vuelto de Capital Federal. Y desde entonces se impuso el propósito de almorzar a las 13.30 y cenar a las 21.30, algo que no hacía casi nunca antes de aquel 11 de octubre. “Puede haber funcionarios esperando, pero llega esa hora y me vengo a mi casa porque sé que me tengo que cuidar y seguir los consejos médicos”, relató Gioja, que al mismo tiempo señaló que “he recuperado el comer en familia”.

Hasta que se recupere totalmente, va dosificando sus salidas a los departamentos para encabezar actos oficiales. “He aprendido que nadie es imprescindible y le doy un ejemplo de cómo me cuido: el otro día le había prometido que iba a ir al intendente de Angaco y cuando íbamos a salir, hacía frío y yo estaba desabrigado y para no arriesgarme a enfermarme, le llame por teléfono a Sergio (Uñac) y pudo ir”. Después, aclaró que “cuando la situación lo exija “voy a estar” y señaló: “Me parece que los compañeros, los ciudadanos, la gente entiende que tiene que ser así, que somos de carne y hueso, que tenemos los mismos problemas, las mismas cosas, disfrutamos y sufrimos por las mismas cosas”.

Su estado físico lo llevó a rechazar la oportunidad de presidir el PJ nacional, que en mayo renovará autoridades. “Les dije que mi prioridad es estar bien, porque tengo limitaciones y obviamente que con limitaciones no sirve”, dijo revelando detalles de la charla que tuvo con sus pares Gobernadores que lo querían en la cúspide del partido. A partir de su respuesta empezó a tomar fuerza el jujeño Eduardo Fellner, quien aparentemente será el que tome la posta.

La familia tiene una incidencia fundamental en el plan de convalecencia. Mientras el Gobernador estuvo internado, Rosa y sus hijos Camilo, Gastón y Flavia no se le despegaron ni un segundo y ahora, lo vigilan de cerca para que no deje de cumplir a rajatabla las instrucciones de los profesionales.

“Antes, nadie me retaba, ahora sí”, dijo a las risas Gioja por su esposa y sus hijos. Y él, acepta sin problemas los frenos que le ponen: “Ahora les doy bola, porque creo que han trabajado y han sufrido mucho”. A modo de reflexión, aseguró que “sé que me retan por mi bien, estas cosas indudablemente te dejan una huella y uno quiere más la vida, aprecia más la vida”.