Buenos Aires, 27 de abril.- Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Paraguay, Fernando Lugo, rubricaron hoy ante la jefa del Estado, Cristina Fernández, el trabajo final de la comisión que definió los límites entre ambos países y cerró un diferendo histórico abierto hace 74 años, cuando se enfrentaron en la Guerra del Chaco Boreal.
Los tres mandatarios calificaron de "día histórico" la rúbrica del acuerdo -del que la Argentina es garante- y que siete décadas atrás llevó a un cruento enfrentamiento armado entre bolivianos y paraguayos.
Fernández de Kirchner consideró que el acta es "un símbolo de clausura definitiva a enfrentamientos sin sentido que sólo llevaron agua al molino de los otros, aquellos que no estaban precisamente en América del Sur."
Por su parte, Lugo destacó la importancia del entendimiento al decir que "la idea de la paz como quehacer, como tarea colectiva, es la que Paraguay y Bolivia han asumido en su momento". "Estos límites responden ante todo al espíritu de pacificación y de confraternidad" de ambos países, destacó el mandatario de Paraguay.
En tanto, su colega Evo Morales aseguró que el acuerdo demuestra que "es posible un mundo sin guerras" y que "el intervencionismo y el militarismo no son ninguna solución para nuestros países". El acto se realizó en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno donde en el estrado se ubicaron los tres presidentes y a un costado sus cancilleres.
Otros ministros y miembros de las delegaciones boliviana y paraguaya ocuparon el resto del Salón. En su breve discurso, Cristina Fernández advirtió que "los desafíos y las amenazas" del presente "no son pocos" porque "es natural que se quiera instaurar aquel viejo orden donde las crisis, a través de políticas de ajuste, siempre la terminaban pagando los pueblos".
En este sentido, la primer mandataria consideró que el acta firmada por sus pares de Bolivia y Paraguay es "un símbolo de clausura definitiva a enfrentamientos sin sentido que sólo llevaron agua al molino de los otros, aquellos que no estaban precisamente en América del Sur."
Para demostrar esta idea, Cristina Fernández estimó que la Guerra del Chaco Boreal tuvo "mucho olor a petróleo" y recordó que uno de los representantes de una de esas empresas extranjeras, la Standard Oil, fue Spruille Braden, luego nombrado embajador de Estados Unidos en la Argentina.
"Braden fue en 1946 el ariete más importante de la campaña contra el entonces coronel Juan Domingo Perón", dijo, en alusión a que el diplomático de Washington encabezaba la oposición al entonces secretario de Trabajo.
Previamente, en el Palacio San Martín, se habían reunido los tres cancilleres, oportunidad en que el argentino Jorge Taiana calificó la firma del acuerdo definitivo entre Bolivia y Paraguay, que pone fin a la disputa que produjo una guerra de 1932 a 1935, con mas de 100 mil muertos como un "paso más en el proceso de integración regional".
Para el ministro, el trabajo final de la comisión mixta encargada de fijar los límites "concluye un evento histórico, que refuerza el proceso de hermandad, democracia y cooperación que hoy viven y que construyen nuestros pueblos".
También sostuvo que el entonces canciller argentino, Carlos Saavedra Lamas, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz al año siguiente por sus gestiones diplomáticas durante la guerra.
