Los argentinos creen que viven en un país "en penumbras", que navega "sin rumbo", en el que reina la inseguridad y la confrontación, y en el que falta un modelo y un liderazgo claro, según el estudio de una consultora privada difundido ayer.

La investigación, efectuada anualmente desde 2002 por el IAE Business School y la consultora de mercado y consumo CCR, fue llevada a cabo durante los meses de octubre y noviembre de este año en Buenos Aires y su periferia por medio de entrevistas telefónicas y grupos de enfoque con personas de diferentes condiciones sociales. En este análisis se registra una "creciente sensación de desigualdad", especialmente entre las clases sociales más bajas, de "desprotección e impunidad", con una notable pérdida de valores y la visión de un Gobierno "fuera de sintonía con las demandas sociales", explicó el director ejecutivo de CCR, Guillermo Oliveto. "En síntesis, vemos a Argentina como una sociedad D, porque la D domina las sensaciones, hay desánimo, desilusión, descontento, desesperanza, decepción, depresión", es una sociedad que "pide a gritos un rumbo". En el estudio se refleja que en este momento del año el 58% de los encuestados ven la situación económica del país peor que en el pasado, y hay una evaluación "crítica" de la gestión del Gobierno, que el 47% califica como mala. "Toda esta sensación de malestar está afectando al consumo", apuntó Oliveto, porque "la clase alta está precavida, la media empieza a sentir algún nivel de deterioro, sobre todo porque tiene temor de perder su empleo, y las bajas están en una situación bastante límite". Los consumidores de la clase alta están volviendo al "smart shopper, el comprador inteligente", y actuando con mayor control y cautela, con un menor gasto por compra y una menor adquisición de productos de lujo. Las clases bajas, por su parte, movidas "por la lógica de la situación límite, realizan compras comunitarias, procuran que alguien les preste la tarjeta de crédito para obtener financiación, y adquieren todas aquellas cosas que tienen más a mano para poder optimizar el recurso escaso que tienen", explicó. No obstante, Oliveto explicó que se estima que el consumo de los productos de la canasta básica cierre el 2009 con un aumento del 1,5% con respecto al pasado año, un alza menor que la de los anteriores (5,5% en 2008), pero que merece un análisis positivo si se tienen en cuenta los malos pronósticos para este año. Por su parte, Guillermo D’Andrea, del área de Dirección Comercial del IAE, apuntó que la evolución de las instituciones argentinas "no es alentadora", con un "pobre desempeño" en competitividad e innovación, y una baja sofisticación del mercado financiero, aspectos que hay que mejorar para poder avanzar en un futuro.