Se sabía que Jorge Horacio Páez, el exoficial del RIM 22 detenido en Bolivia y deportado a nuestro país el domingo, está acusado de privación ilegítima de la libertad y tormentos a detenidos políticos, pero su situación es más complicada todavía. Ahora le imputan haber tenido participación en la muerte de un joven de 23 años, Nicolás Alberto Farías, presuntamente asesinado de un balazo en la cabeza luego de haber sido torturado en la Comisaría de Zonda durante la dictadura. La Justicia comenzó a leerle ayer los nuevos hechos y según dijo su abogado defensor, Juan Marcos Zapata, le atribuyen el delito de homicidio.
El exmilitar fue detenido en Bolivia tras haber ingresado ilegalmente a ese país y luego de que el Gobierno de Evo Morales lo entregara a autoridades argentinas, el lunes llegó a San Juan y fue puesto a disposición del juez federal Leopoldo Rago Gallo. Pero recién ayer comenzó la indagatoria del acusado, en la que participaron el fiscal federal Francisco Maldonado y los defensores de Páez, su hija Analía, y Zapata.
A la salida, el letrado explicó que a su defendido le atribuyen haber tenido participación en la muerte de Farías, un joven que militaba en la Juventud Trabajadora Peronista (JTP) durante la dictadura y que fue secuestrado el 17 de agosto de 1976, que fue la última oportunidad en la que sus familiares lo vieron con vida. Es que al muchacho lo habrían torturado y luego asesinaron de un balazo en la cabeza en la Comisaría de Zonda (ver aparte), aunque los militares aparentaron que la muerte se produjo en un enfrentamiento armado entre extremistas y las fuerzas de seguridad. Incluso así lo informaron en un comunicado emitido por las Fuerzas Armadas.
Con este nuevo hecho, se complica la situación de Páez porque pasó de estar procesado por privación de la libertad y tormentos en la llamada Causa Bustos, a estar acusado de homicidio, mucho más grave porque tiene condena de reclusión perpetua. Incluso en su caso está agravado porque integraba las fuerzas de seguridad. Páez formó parte del cuerpo de oficiales del RIM 22 y está sindicado como uno de los integrantes de la llamada “patota”, el grupo que en las primeras épocas del gobierno de facto se dedicó a secuestrar y torturar militantes políticos y a estudiantes. Ese grupo estaba liderado por Jorge Olivera, que era el oficial de Inteligencia de la unidad militar y que, luego de ser condenado a prisión perpetua, se fugó del Hospital Militar Central.
Según el abogado Zapata, Páez, quien se encuentra alojado en el Instituto Penal de Chimbas, está bajo tratamiento médico por padecer diabetes y presión alta. Y luego de que termine la lectura de la prueba en su contra está dispuesto a declarar. El lunes, cuando era llevado por efectivos de Gendarmería, el acusado dijo que que “yo no oculto nada. Voy a contar todo lo que sé”. Está previsto que hoy, desde las 9, continúe la indagatoria al acusado.

