El destino quiso que no terminara su último mandato al frente del sindicato de los camioneros ni el primero como diputado nacional. A los 65 años, Enrique Castro falleció ayer en un sanatorio privado después de permanecer internado desde el lunes por una afección cardíaca. Peronista desde sus inicios de militante y referente de Hugo Moyano, la coyuntura política lo llevó a crear un partido propio y el año pasado consiguió su éxito más importante en las urnas al resultar electo para representar a San Juan en el Congreso Nacional. Sus restos están siendo velados con todos los honores en la Legislatura provincial.

Emocionados, decenas de dirigentes del sindicalismo, la política y el deporte sanjuanino fueron anoche a la casa de las leyes para despedir al diputado nacional y saludar a su familia. La figura de Castro, cuyos restos serán sepultados hoy en el Cementerio El Mirador, a las 17.30, sobrevoló también la gala por el 25 de Mayo en el Auditorio Juan Victoria con un minuto de silencio que dispuso el gobernador Sergio Uñac para homenajearlo, además de declarar duelo provincial y que las banderas estén a media asta.

El legislador murió minutos después de las 19.30 en el Hospital Privado, donde había ingresado de urgencia el día anterior por un infarto que lo sorprendió en las instalaciones del gremio de calle Caseros. En su entorno habían informado en horas de la mañana que se encontraba estable, pero en la tarde empeoró y no pudo salir.

Nació el día de conmemoración de la Independencia y en la próxima celebración, hubiera cumplido 66 años. Era casado, tenía cuatro hijos y ya venía sufriendo problemas cardíacos. Un infarto en 2011 lo obligó a someterse a una compleja intervención quirúrgica de corazón y por prescripción médica, no tuvo otra que alejarse por un tiempo del trajín del gremio de los camioneros y la política.

El “Oso”, como le decían sus amigos de toda la vida, tomó vuelo político a partir de su tarea sindical. Estuvo al frente de STOTAC durante más de 20 años de manera consecutiva y bajo sus mandatos, el gremio se robusteció y logró tener farmacia y camping propios. En 2014 ganó cómodamente las elecciones, estaba transitando el octavo mandato y el año pasado sorprendió a muchos cuando, a pesar del alto consenso que tenía, anunció que era su última vez y que no se iba a presentar a la próxima disputa interna.

Afiliado al PJ, Castro se fue del partido junto a Roberto Basualdo y en 2005 jugó como candidato a diputado nacional por primera vez. Dos años después, aceptó el convite del senador, hizo su segundo intento en las urnas y se consagró diputado provincial.

Después de la operación, se recuperó y no tardó en volver al ruedo para encarar uno de los proyectos más ambiciosos de la línea de Moyano. El líder de la por entonces CGT disidente necesitaba de estructuras provinciales para contar con una fuerza política propia de presencia nacional y Castro fue uno de los primeros en aportar a ese objetivo. En 2013 fundó la pata local del Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo, con el que tuvo un rol protagónico en el frente que articuló con el basualdismo y otras facciones opositoras.

En los comicios de 2015 volvió a ser un engranaje clave de esa amalgama y armó una lista para pelear en las PASO la candidatura a diputado nacional. En la interna venció al basualdista José Gazzé y en la general, fue elegido por los sanjuaninos para ocupar la única banca que obtuvo la oposición.

Apenas pudo permanecer en el cargo 5 meses y el lugar que deja vacante será ocupado por Florencia Peñaloza. La futura legisladora es abogada de STOTAC, comenzó a militar de la mano de Castro, era una de sus colaboradoras de más confianza y lo secundó en la lista en 2015.

Fanático del fútbol, Castro fue presidente de Peñarol y hasta el último día colaboró con el club de sus amores. Su proyección en el gremialismo lo llevó a ser la segunda autoridad de la CGT provincial, detrás de su amigo Eduardo Cabello (UOCRA). Sus colegas sindicalistas aseguran que la política partidaria y su rol de legislador nunca lo alejaron de los trabajadores. Decía una y otra vez que había llegado a ser quien era por el apoyo de los ‘laburantes‘ y que su voto estaba atado al interés de ellos.