-¿Fue un alivio que terminara la campaña?
-Me parece que hubo muchas tensiones que no le hacen bien al sistema, hubo una suerte de belicosidad que le da al resultado un sentido especial, una manifestación de la gente "en orden a", una especie de 17 de octubre. Le pegaron mal a José Luis…
-Le pegó su hermano César…
-Le pegaron todos. Le pegaron mal, en el suelo.
-¿Está enojado con César?
-No es un problema de enojo, creo que se va a dar con lo del domingo una expresión de la gente que me parece que va a terminar con la mayor consolidación del líder con la gente.
-No puede ignorar el condimento de César opositor…
-Seguro, seguro.
-¿Y?
-(Silencio) Es un elemento más.
-¿Cicatriza eso?
-No sé. Esta es la verdad. Objetivamente no se puede medir. Lo cierto es que César tiene el comportamiento de la oposición y lo de José Luis con la oposición siempre ha sido una actitud muy tolerante, muy conciliadora.
-El resultado más contundente fue el de Rawson el domingo porque es territorio enemigo…
-A mí me parece que ahí hay cosas que han incidido en el resultado. Primero lo de José Luis que es muy fuerte en términos de afectos, de historia, de realizaciones. Otra cuestión es lo que tiene que ver con el gobierno municipal. Entonces, por un lado la gente votó el prestigio y el afecto por el gobierno provincial y, por otro, el desprestigio y el desafecto al gobierno municipal.
-¿Se lo adjudica a Ibarra y a Gustavo Rojas también?
-A los dos, la gente los ve ligados, estos son los resultados. Además, ésta es la segunda vez. Porque en 2009 se sacó una diferencia del 30 por ciento, además siendo candidato Ibarra quien conducía el aparato político municipal.
-¿Va a ser candidato a intendente?
-Me parece que tiene que ver con la estrategia, hay distintos lugares para trabajar
-¿Le gustaría?
-Si lo digo, tengo un lío bárbaro. Y si no lo digo, también…
-¿Si José Luis se lo pide?
-Seguro.
-Hay quienes no aceptan lo que dice José Luis…
-Así les va, así fue. Lo patético es lo que pasó en Rawson, porque el tipo (por Ibarra) no se va a construir algo de buena fe. Cuando se fue, Mauricio era el santo y José Luis era el diablo, no hacía falta, sólo decir que se iba a construir otro camino. Vemos una belicosidad exagerada.
–¿Qué le dice a la gente de Rawson?
-Rawson no puede estar afuera del proyecto que conduce José Luis. Albardón hizo mil viviendas y Rawson 7. No caminan, no trabajan, no van a Buenos Aires, incluso Ibarra viajaba, era otra cosa. Lo que hoy está (Rojas) es una cosa muy pesada, muy sentada en la silla, esperando que dé resultado la publicidad.

