El 18 de enero de 2007, Leopoldo "Polo" Bravo continuaba con una tradición bloquista que se había inaugurado 60 años antes de esa fecha: estar cara a cara con un presidente ruso y presentarle las credenciales como embajador. Si bien ya contaba con la designación del Congreso y la firma del entonces presidente Néstor Kirchner que lo acreditaba como diplomático, el reconocimiento pleno por parte del Gobierno ruso lo consiguió en su encuentro con Vladimir Putin en el histórico Kremlin (ver foto). "Me dijo que le parece muy bien que la Argentina tenga una política monetaria que favorezca la industria y las exportaciones", contó por entonces un emocionado Bravo sobre lo que le manifestó el mandatario ruso.
El primer desembarco del bloquismo se produjo en 1947 con la designación de Federico Cantoni como embajador, quien se mantendría en el puesto hasta 1953. A partir de esa fecha, entró en escena la familia Bravo. En 1955 tomó la posta Don Leopoldo, que volvería a ocupar el cargo en 1973 y se desempeñaría hasta 1981. Con la llegada de Raúl Alfonsín a la Casa Rosada, le tocó el turno a Federico Bravo, hermano del caudillo, quien se mantuvo en la embajada hasta 1989. Tras edificar su carrera política en la provincia, "Polo" trabajó para continuar con la costumbre familiar. Así fue encargado de negocios en Rusia desde 2002 hasta que alcanzó el cargo de representante de Argentina en ese país.
Aquel 18 de enero de 2007, Bravo le presentó sus credenciales como embajador a Putin, a quien definió como "un hombre firme, que te mira a los ojos, que te estudia en profundidad y que me impactó gratamente porque se nota que conoce en profundidad la problemática argentina". Por fuera del protocolo y durante el brindis, destacó que el mandatario le comentó que "estudió cómo hizo nuestro país para salir del default y que para desarrollarse hace falta una industria poderosa".
El interés por Rusia estaba dado en que se trataba de un punto más que estratégico para el país y San Juan, en cuanto a los negocios potenciales bilaterales que se podían concretar, entre los que se incluían la comercialización de vino, mosto, uva en fresco, pasas y aceite de oliva, entre otros productos.
"Polo" estuvo al frente de la embajada hasta el 30 de diciembre de 2010, cuando sucumbió tras una enfermedad terminal, dejando plasmada en la vida política local una dilatada trayectoria en la que desempeñó cargos como diputado provincial, legislador nacional y presidente del Partido Bloquista.

