Considerado en EEUU como una de las figuras más destacadas de la nueva generación de teólogos latinoamericanos, el argentino Iván Petrella interpretó que en Argentina las críticas de la Iglesia al Gobierno "enriquecen a la democracia".
Al pasar por San Juan para disertar sobre "Argentina, entre la irresponsabilidad y la grandeza", el politólogo comentó a DIARIO DE CUYO que el país tiene "el contexto económico externo más beneficioso de la historia", aunque aún "tenemos el mismo número de pobres que hace 20 años".
-¿Cuáles serían las claves para que el crecimiento en Argentina beneficie a los sectores más vulnerables?
-Hace falta gobernantes honestos que prioricen el interés nacional por encima del interés personal y que logren hacer que ese crecimiento se distribuya entre toda la población. Hay que entender que el beneficio no depende solamente del crecimiento. Si uno mira los últimos veinte años de la historia argentina, ha crecido un promedio de 130 por ciento, mucho más que Brasil y Uruguay. Han sido 20 años de éxito en cuanto a crecimiento económico. Pero eso no ha llevado al desarrollo. Tenemos el mismo número de pobres que hace 20 años y para eso hace falta más que crecimiento.
-¿Cuáles son los aspectos en que más se ha desarrollado Argentina?
-En los últimos años ha habido un efecto rebote de la gran crisis que tuvimos en 2001. El gran mérito desde el 2001 ha sido lograr salir para adelante después de lo que ha sido la mayor crisis económica de la historia de la economía moderna. Pero gran parte de eso se debe a que tenemos el contexto económico externo más beneficioso de la historia, con los precios de los commodities (productos que se desarrollan en un país) en las nubes. Hoy en día esos términos de intercambio son tremendamente favorables. Vemos que toda América Latina crece, no sólo Argentina.
-¿Cuáles son las claves para entender el progreso de Brasil?
-Los brasileños han tenido por lo menos tres periodos de gobierno con políticas macroeconómicas coherentes de continuidad. El gobierno de Lula no cambió mucho lo que hizo el de su antecesor Cardoso. Lula tuvo mayores planes sociales, pero en el fondo los lineamientos económicos eran los mismos. Hace falta seguir una política económica coherente a largo plazo. No podemos estar cambiando las reglas y reinventando una nación cada cuatro años.
-¿Qué es mejor, una presidenta como la de Brasil (Dilma Rousseff), más tecnócrata y con poca exposición pública o una Cristina, que tiene más carisma?
– Y, una combinación (risas) de un tecnócrata que maneje bien los números y al mismo tiempo sea carismático en público.
-Si contribuye al beneficio de una sociedad, ¿se justifican las reelecciones?
-En Colombia conozco gente que estaba a favor de la reelección de Uribe, que estuvo a punto de querer cambiar la constitución pero lo impidió la Corte Suprema. A pensar de que pensaban que cuatro años más de Uribe sería positivo, porque había alcanzado mejoras, mi argumento era que tal vez era positivo al corto plazo pero al largo plazo termina siendo negativo, porque esa especie de manejo personal de la Constitución y el cambio constitucional para el beneficio en el fondo de una persona me parece que a la larga deteriora el sistema democrático.
-¿Cuáles son los beneficios de la minería para la economía doméstica de los argentinos?
-Aunque no estoy demasiado al tanto del tema, sé que acá en San Juan la actividad minera es muy importante y que gran parte de la base impositiva de San Juan viene del tema minero. Creo que los gobiernos tienen que negociar lo mejor posible para nuestro país y deberían hacer una comparación de como es Chile y Perú, dos países que dependen mucho de la industria minera. Si ellos pueden controlarlo y ser ventajoso para ellos, no tiene por qué ser negativo para nosotros.
-¿Cómo evalúa la relación que tiene el Gobierno argentino con la Iglesia?
-La Iglesia Católica de Argentina ha sido bastante crítica con algunas políticas de Gobierno, sobre todo en temas relacionados con la droga, el abandono de los chicos y el incremento de la pobreza. Me parece que la postura religiosa de crítica al poder es muy valiosa y enriquece a la democracia. Aunque hay sistemas democráticos que no siempre funcionan de todo bien porque hay algunas tendencias de autoritarismo.
-Y a nivel mundial, ¿ha evolucionado la sociedad argentina en relación a la religión?
-Argentina me parece una especie de paraíso religioso. Es el país de América Latina con mayor número de judíos y también de musulmanes. La Argentina es un ejemplo para el mundo de paz y convivencia entre religiones que en otras partes no se llevan muy bien.
-¿La rebelión social del mundo árabe tiene que ver con factores religiosos?
-Dicen que poca, no son revueltas del fundamentalismo islámico, que es el gran temor de Occidente. Al mismo tiempo, lo que no sabemos es que si estos países van a elecciones, qué clase de partidos políticos y gobernantes serán elegidos. Ahí tal vez vuelve el temor al fundamentalismo religioso. Es una posibilidad. Pero por ahora está todo por verse.
-¿Qué rol ha jugado el contexto económico en las revoluciones del mundo árabe?
-Eso es interesante, porque algunos especialistas han dicho que las rebeliones del mundo árabe tienen algo que ver con la suba del precio de los commodities. El hecho de que el pan se haya encarecido tanto ha llevado a que muchas mujeres participen de estas protestas. O sea que hay temas económicos que están detrás de esta rebelión en el mundo árabe, además de lo que parece ser un deseo por mayor libertad política en partes del mundo, que bienvenido sea.

