Coqueto. Dueño de una personalidad auténtica y haciendo gala de su característica elegancia, el presidente de Paraguay, Fernando Lugo, fue uno de los últimos en llegar (junto al mandatario chileno Sebastián Piñera) para asistir a la Cumbre del Mercosur en San Juan. El paraguayo recién pisó suelo sanjuanino ayer, minutos después de las 10 de la mañana. Recibido por el Gobernador José Luis Gioja, se trasladó de inmediato al edificio del Centro Cívico, donde tuvo la bienvenida a cargo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Vestido con un traje gris (sin solapa, como siguiendo la línea sacerdotal a la que perteneció) y una camisa blanca con cuello mao, el mandatario paraguayo aclaró estar maravillado por el escenario de la Cumbre.

Ya en la reunión y luego de la presentación de la presidenta Kirchner, el primero en hablar en la Cumbre fue justamente el presidente paraguayo quien, enfáticamente, empezó diciendo que "no podemos dejar de lado los inconvenientes que aquejan a nuestro continente, en el que dos pueblos hermanos se encuentran en conflicto", en referencia a la crisis que aqueja a Colombia y Venezuela. Vale aclarar que el gobierno venezolano rompió relaciones con Colombia luego de que el gobierno de Álvaro Uribe denunciara ante la OEA que hay presencia de guerrilleros colombianos en suelo venezolano. Y esa mala relación se notó ante la sorpresiva ausencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y su par de Colombia, el recientemente elegido Juan Manuel Santos, en la Cumbre del Mercosur.

Leyendo el discurso, Lugo siguió el tema que tocó en su apertura, señalando que "la Unasur demostró ser un espacio referencial para la solución de esos diferendos y desde el Mercosur bregamos por eso. Confiamos en que la solución de este conflicto de pueblos hermanos es sólo una cuestión de tiempo".

Asimismo, Fernando Lugo expresó que "se debe seguir apostando a este bloque de integración regional, ya que sólo por los caminos de la integración será que América Latina podrá encontrar las soluciones a las necesidades de sus pueblos y un rumbo seguro en la consolidación de un proyecto de bienestar para todos".

El mandatario paraguayo renovó sus deseos de solución al recalcar que "América del Sur juega hoy un rol de primer nivel en las relaciones internacionales. Los vientos de guerra ya no soplan ni soplarán esta región aunque intenten enarbolar falsas consignas en base a intereses que nada que tienen que ver con el deseo de los pueblos de vivir en armonía".

Afirmando entonces la base del encuentro en San Juan, el presidente Lugo cerró aclarando que "el Mercosur avanza y nos compromete cada vez más en la integración real. Debemos apostar a este Encuentro. Debemos seguir insistiendo en la resolución de las asimetrías, no sólo las de carácter económico o de infraestructura, sino también en la visión amplia de las necesidades sociales y culturales de nuestros pueblos".

Finalizada la Cumbre del Mercosur, Fernando Lugo -un obispo católico retirado, de 59 años y ejerciendo la presidencia en su país desde agosto de 2008- charló con sus pares y pasadas las 14 arribó al hotel Del Bono Park, desde donde luego se trasladó hasta el aeropuerto de Las Chacritas, para regresar a su país.