-¿Qué análisis hace del documento que la Iglesia expone a la dirigencia política?

-Ahora en el Bicentenario nos encontramos en un país muy difícil, con muchos problemas, aparentemente con poca esperanza en nuestra población, con poca confianza en los dirigentes, en las instituciones y a veces en nosotros mismos.

-¿Quién es el responsable por esta situación?¿la dirigencia?

-Yo preferiría hablar de un propósito. Esta es la situación que leemos. Podemos empezar a meternos el dedo en el ojo, destratarnos, ofendernos, o podemos tratar de sumar y tomar esto como un gran desafío, ciudadano, cívico, lleno de valores humanos, de convivencia, de salud, educación, desafíos a resolver y oportunidades para avanzar.

-Este documento llega tras el conflicto con el campo y con el actual conflicto por el uso de reservas, parece una intervención inédita de la Iglesia ir poder por poder pidiendo diálogo…

-La Iglesia siempre quiere sumar. Y ayudar con su palabra, con su aporte. Quiere sumar algo al entendimiento de los argentinos, para no empeorar la situación y si es posible para, entre todos, mejorarla.

-¿Se ha llegado a un punto límite de confrontación en Argentina para que la Iglesia salga a pedir paz?

-La preocupación de la Iglesia es la de la inmensa mayoría de los argentinos, estén donde estén y tengan sus simpatías donde las tengan. A cualquier persona con un poco de sentido común y amor por nuestra Patria le preocupa la situación y quiere ayudar a superarla. La Iglesia quiere lo que quiere la mayoría de los ciudadanos, seguir creciendo.

-¿Estas problemáticas como la no autonomía de los poderes, confrontación y descreimiento de las instituciones que plantea el documento, usted las ve en San Juan?

-Argentina es un país federal. Los paisajes físicos son distintos en cada provincia y los paisajes humanos también. Pero así como un paisaje físico llega el otoño y queda amarillo, los paisajes humanos tienen que ver con muchas dimensiones. evidentemente cada lugar del país tiene sus características, pero creo que desde extremo a extremo del país, todos queremos que en vez de tanta confrontación haya un mirar juntos y encontrar juntos los caminos que nos ayuden a crecer.

-¿Pero ve algo distinto en esta provincia al resto del país?

-Puedo decir que hay cosas que preocupan en otros lugares que aquí no, y hay problemas aquí que no hay en otro lugar. Daría la impresión que hay provincias como Buenos Aires con un alto grado de conflictividad, que gracias a Dios no están o no se expresan aquí.

-¿Tiene esperanza la Iglesia de que la dirigencia política cambie su actitud después de las reuniones con los tres poderes del Estado?

-La esperanza es lo último que se pierde y además pedimos a Dios que nos dé la valentía y que queramos asumir la valentía de que hay muchas cosas que cambiar. Como país, como ciudadanos, como instituciones. El cristiano tiene algo muy rico que aportar que es una claridad en torno a la persona humana, a la dignidad del hombre, a través del Evangelio.