En medio del debate por la modificación de la ley que regula el Consejo de la Magistratura, DIARIO DE CUYO entrevistó al sanjuanino y juez federal Miguel Gálvez, que integra el organismo encargado de armar las ternas de postulantes para jueces nacionales y federales y sancionarlos.
La Cámara de Diputados de la Nación tratará en días la modificación de la ley 24.937 que creó al Consejo y que ya sufrió cambios. Ahora, por un lado, la oposición busca aumentar el número de los miembros a 18 (actualmente son 13), disminuir la participación de legisladores por representantes no legislativos elegidos por los primeros, igualar la representación partidaria y crear órganos consultivos donde hasta intervenga la sociedad civil. Por el otro, el oficialismo persigue mantener el número, controlar las funciones de los miembros -especialmente los del Poder Judicial con un examen periódico- y si no las cumplen, solicitar su reemplazo.
-Me parece positivo también que se quite la influencia al sector político, es decir el oficialismo, que hoy es el Frente para la Victoria pero mañana será por ahí otro partido. Y es cierto, más allá de lo que digan, que con la composición actual pueden bloquear una acusación, un jury de enjuiciamiento, porque hace falta tener los dos tercios de los miembros, como también influenciar en la selección o la sanción de los jueces. También es sano y bueno que aumente la cantidad de integrantes, como era en un principio.
-Yo no estoy de acuerdo y aclaro que no es un problema de elitismo, la incorporación de un académico que no sea abogado para manejar el Poder Judicial no me parece viable. Hay que saber de los problemas que tiene la Justicia, tanto de un lado como del otro del mostrador, es decir del lado de los jueces, como de los litigantes. A mí me parece que es desvirtuarlo.
-Para facilitar el funcionamiento del Consejo sería útil que la representación legislativa no esté conformada sólo por los legisladores, sino que éstos puedan designar a otros representantes, por ejemplo abogados que no tengan que cumplir con la función legislativa. Sobre todo en épocas de turbulencia política, de reuniones de comisiones y sesiones importantes donde se discuten temáticas claves, porque eso muchas veces dificulta la asistencia de aquellos legisladores que son consejeros también, y sobre todo si son presidentes de bloques o comisiones destacadas, lo que nos ha obligado a postergar temas y atrasarnos a todos. No es que la influencia política traba sino que dificulta el funcionamiento y lo vuelve más ríspido también, los partidos a veces yerran cuando eligen a sus representantes.
– Los primeros años había algunos miembros provenientes del sector político que los escuchábamos hablar y parecía que los jueces eran una banda de delincuentes y no es así, los que se apartaron de su función han sido sancionados y hasta sacados. Pero eso mejoró y ahora lo más importante es que el Consejo funciona, se han hecho cosas aunque falten otras.
-A mí me ha sido de gran experiencia haber trabajado como legislador en San Juan, eso me permitió conocer la orgánica y el funcionamiento de los cuerpos parlamentarios, que son semejantes al Consejo. Soy un juez llano, me gusta matizar con un poco de humor, creo que los jueces debemos ser más humanos. Además un juez nunca iba a tener en su despacho una foto de Perón. Yo sí la tengo y nunca voy a negar que provengo del justicialismo, lo que no hace que yo haga favoritismo.

