– ¿Tuvo participación en los juicios de expropiaciones que se están investigando?
– No tuve participación en ninguno, todos fueron iniciados, tramitados, terminados y cobrados por Graffigna. De la familia Esquivel Manrique ni siquiera soy apoderado, ellos sólo le otorgaron en 2001 poder a Graffigna. De la familia de Luna, Ricardo Benito el poder fue sustituido en 1997 cuando yo me separé profesionalmente de Graffigna…
– ¿Entonces por qué ha cobrado por esos juicios?
– Cobro porque en 1994, la gente nos encomendó los juicios a los dos, a Graffigna y a mí. Pero como yo dejé de trabajar en eso en 1997, se convino que sólo una mínima parte de esos juicios me iba a ser pagado por la gente a mí porque en su origen esos juicios nos habían sido encomendados a los dos, pero yo no pude hacer más porque no trabajé más, me fui. Entonces, como yo no tuve poder, esa mínima parte de los juicios me fue pagada porque originalmente nos fueron encomendados.
– ¿Le gente estuvo de acuerdo con que se le pagara a usted?
– Sí, le di factura a la gente y dice en las declaraciones que ha recibido mi factura. Las únicas facturas que han recibido son las mías, porque Graffigna no dio nunca una factura. Y eso que yo cobraba sólo el 9 por ciento y Graffigna cobraba el 26 por ciento.
– ¿Participó en octubre en una conciliación por un juicio de expropiaciones de Sinforoso Illanes?
– En realidad, yo no tengo poder de ese juicio. Yo fui como patrocinante. Originariamente ese poder nos había sido dado a Alonso y a mí por los titulares antes del ‘94 y nosotros le sustituimos el poder de Illanes a Graffigna y le comunicamos a la gente, que siempre estuvo de acuerdo. El único que intervino fue Graffigna. Lo que pasa es que en 2004, la gente se comunica con Alonso y le dice que Graffigna se había portado mal, que les había hecho firmar papeles que no correspondían. Se lo citó a Graffigna, se arregló, pero la gente quedó siempre desconfiada con Graffigna. Cuando vimos que él tenía problemas en todos los juicios y que los problemas le ocasionaban problemas en el juicio de ellos, que no tienen nada que ver, pidieron una conciliación. Alonso me pidió “acompañame”…
– ¿Entonces ha participado, al menos, en un juicio?
– No, no hemos firmado escritos. Fuimos acompañando a la gente. Fuimos acompañando a los titulares para que le expusieran a la Cámara sus necesidades de terminar.
– ¿Graffigna no les pidió que lo fueran a suplantar?
– No. ¿Por qué no fue Graffigna en todo caso? Nada que ver. Le puede preguntar a la gente.
– ¿Por qué dice que lo denunciaría a Graffigna?
– En 2002 firmamos los convenios que instrumentaron la liquidación de la sociedad, separaban los porcentajes de los juicios que algún día se iban a cobrar porque yo ya no trabaja más. Por ejemplo, Graffigna me decía a mí que cobraba por los sucesorios el 10 por ciento, por lo que me tenía que reconocer el 20 por ciento de ese sucesorio en virtud del acuerdo de separación firmado.
Pero resulta que por las constancias aprobadas por la gente, resulta que la gente le pegaba entre el 15 y el 17 por ciento y a mí me decía que le gente le pagaba el 10… Él ha intentado engañarme simulando que cobraba menos, para no cumplir con el compromiso que él había firmado.
– Cuando se disparó la causa, ¿se contactó con Graffigna?
– No, no tengo nada que hablar con él. Nunca hablamos.
– ¿Nunca percibió algo extraño para denunciar?
– No, porque él era apoderado único. Yo no era apoderado.
– ¿Las personas nunca le vinieron a pagar a usted?
– No, nunca. En el caso Esquivel, ni siquiera lo conocía. Yo había tratado con el padre de ellos, pero quienes promovieron el juicio y lo tramitaron fueron la esposa y los hijos.
– ¿En todo esto sospecha de los jueces como lo insinúa el Gobierno?
– Sí.
– ¿Por qué?
– Porque yo veo sentencias, que gracias a Dios no son donde yo tengo una participación, son precisamente donde yo no tengo participación. He visto la sentencia de Canal Playas, donde se ordena pagar una casa, que según dicen ha sido expropiada y que no está probado, que se prueba solamente con testigos. Cómo van a pagar una casa que no se probó nada más que con un testigo. Después, se ordena pagar veredas que estaban hechas en la calle Benavídez en el año ‘40. Hoy no hay veredas y estamos en el siglo XXI.
– ¿De qué jueces habla?
– No sé, esa sentencia en especial es del Quinto Juzgado.
– ¿Hay elementos para suponer, como lo hace el Gobierno, que el Estado fue estafado por pagar montos desmedidos?
– Lo voy a responder de otra manera. Si vos a vas a un juez y le pedís “deme tal cosa en una sentencia”, los jueces no puede decir “ah, como el abogado contrario no lo defendió, yo voy a dar lo que este abogado me pide”. Lo extraño es que los jueces están para impartir justicia, no para dar la voluntad de una sola de las partes. El juez tiene que hacer lo que le marca la ley.
– Cuando usted cobraba el porcentaje que le correspondía, ¿no advirtió que el monto de la sentencia era exagerado?
– No, no. Los montos de los juicios que cobré no son exagerados. Los que son exagerados son los montos del Parque, del Canal Playas y algunos juicios de Cuesta del Viento donde yo no participo. Por ejemplo, el juicio de Anes, que es de Cuesta del Viento, es una verdadera locura, creo que han pagado 10, 12, 15 millones. Los juicios que yo cobré son cuatro, uno es de 1 millón de pesos con casa.

