Por primera vez, el presidente de la Corte de Justicia habló del polémico régimen de concursos de ingresos que se utilizará para cubrir unas 200 vacantes que hay en el Poder Judicial. Los inscriptos rendirán un examen que no tiene valorador y los que aprueben, pasarán a formar parte de una nómina que se ordenará alfabéticamente y no de acuerdo a un puntaje que diga quiénes califican mejor. Al no haber un orden que respetar, el máximo tribunal tendrá la libertad de elegir del listado a quién entrevistar y a quién no y qué aspirantes entran. Si bien la Constitución obliga únicamente a llamar a concurso de antecedentes y oposición, el sistema desató críticas por la gran cuota de discrecionalidad que se reservan los cortistas. Tras los recientes escándalos por nombramientos sin concursos de parientes y amigos de funcionarios judiciales, a la salida de un acto en Casa de Gobierno, Juan Carlos Caballero Vidal, no dio los argumentos de por qué eligieron ese mecanismo y advirtió que la asignación de puntajes “no garantiza demasiado”.
– ¿Cuándo van a llamar a concurso para cubrir las vacantes de personal?
– Todavía no hemos fijado una fecha, quedan cosas por definir.
– ¿Tiene una fecha estimada?
– Todavía no, eso se debe resolver entre todos los ministros de la Corte. Aspiramos a que sea este año. Cuando esté la fecha se va a comunicar.
– En el sistema de concurso que fijaron no hay orden de mérito para armar el listado de los aspirantes que pasen la prueba de oposición y se hace por orden alfabético, ¿cuál es el fundamento?
– Los fundamentos están muy claros en la acordada y los pueden consultar en la página web del Poder Judicial.
– No dice nada de por qué no se establece un orden de mérito…
– La Corte tiene facultad amplia. Solamente la Corte tiene la facultad constitucional de nombrar, trasladar y eventualmente exonerar a los miembros del Poder Judicial.
– ¿No cree que así se pierde transparencia?
– De ninguna manera. Lo que ocurre es que se da una cosa amplia donde habrá que ver el perfil de los postulantes y de acuerdo a las necesidades del servicio, entre los que hayan aprobado se irán haciendo las designaciones.
– ¿En qué perjudica fijar un orden de mérito, que sea por puntaje?
– Es lo que eligió la Corte, que tiene facultad de elegir el sistema que considere necesario. Una vez que tengamos la nómina de los aprobados, se los va a clasificar. O sea, estos tienen perfil para administrativos, estos son ingenieros, estos son abogados, estos son médicos, estos son contadores, estos son arquitectos, necesitamos de todo. Y, entonces, de la lista se irá tomando de acuerdo a las necesidades de servicio.
– Le reitero, ¿cuál es la dificultad del orden de mérito?
– La convocatoria es general. Por ejemplo, en el concurso del año 2005 había dos listas, una de abogados y otra de no abogados…
– Ese concurso fue por orden de mérito…
– Había puntaje y si uno lo observara, a veces entre el que estaba primero y el que estaba en el número 50 había diferencias de centésimos, teníamos cargos empatados. Ahora es más simple, se prevé que va a haber una inscripción muy superior.
– ¿Cree que así se garantiza que ingresarán los más idóneos?
– Por supuesto, sería torpe hacer algo para que no fuera así.
– En todos lados se entiende que lo mejor para que entre los más idóneos es hacerlo por puntaje…
– No vaya a creer, los puntajes no garantizan demasiado.
– ¿Y la discrecionalidad sí?
– Es que la discrecionalidad de la Corte la da la Constitución.
– La Constitución no dice que la Corte decide quién entra y quién no…
– No lo va a decidir la Corte, para eso se hacen los concursos.
– Ustedes elogiaron el sistema que aplica Santa Fe y allá hay orden de mérito, ¿por que no copiaron el modelo?
– Tomamos solamente el sistema informático de Santa Fe. Cada Poder Judicial conoce sus necesidades, ningún Poder le impone al otro cómo debe hacer las cosas.
– ¿Por qué cree que el formato del concurso desató tantas críticas?
– No me afligen las críticas. Cualquiera que ejerce una función debe asumir que está sometido a la crítica y dependerá de la conciencia de cada uno ver si es algo que hay que atender o qué hay que corregir. No tenemos infalibilidad, pero el sistema es ese.
– Las críticas no son por si son infalibles o no, los acusan de querer seguir acomodando gente…
– Entiéndamelo con todo respeto, lo que pueda decir la prensa, que busca el conflicto, la crítica y qué sé yo, es algo que tenemos que tener asumido.
– La historia reciente dice que se designaron parientes y amigos sin concurso, que los apellidos se repiten y que hay familias enteras trabajando en el Poder Judicial…
– Sí, sí. Yo que soy más viejo le podría decir tres o cuatro apellidos que cuando yo era niño se repetían en el Poder Judicial.
– ¿Niega entonces una intencionalidad de la Corte de nombrar amigos y parientes?
– A mí, la crítica que me preocuparía es que me digan mire: ’lo designaron a Juan Pérez y es un inútil, un vago o un corrupto’. Eso, me resultaría muy doloroso y preocupante.

