El sociólogo sanjuanino Maximiliano Aguiar, titular de la Consultora Acierto, trabajó en la campaña electoral del actual Gobierno de Perú y tras la renuncia del presidente Pedro Pablo Kuczynski, fue convocado por quien tomó las riendas del país incaico, Martín Vizcarra. Su tarea no es menor, ya que es uno de los principales asesores en materia de estrategias de comunicación para sostener una gestión que está bajo la lupa de los peruanos. En un hueco entre sus viajes internacionales y las clases que da en la provincia, Aguiar habló con DIARIO DE CUYO y contó cómo llegó al cargo. Además, sostuvo que hay prejuicios sobre el trabajo de un consultor e indicó que la vida política de Perú es muy compleja. 

 

 

“Uno llega a estos espacios en virtud de que lo llaman. Lo asumí con mucho gusto”.

 

– ¿Qué cargo está ocupando en el equipo del presidente Martín Vizcarra? 

– Soy consultor político, por lo que nunca ocupo cargos públicos. Colaboro desde la consultoría, a través de convenios, en diferentes gestiones.

 

– ¿Cuáles? 

– En este caso, en el armado de estrategias de comunicación del Gobierno de Perú. 

 

– Si el Gobierno de Perú toma una medida, ¿lo asesora sobre cuál es la mejor manera de transmitirlo a la sociedad?

– Exactamente. Buscar una manera eficiente de comunicar a la sociedad las acciones de gobierno, de tal manera que el contacto con el ciudadano sea adecuado, cercano. Que se entienda qué está haciendo el gobierno, por qué lo está haciendo, cuáles son los fundamentos de esa acción. Mantener la legitimidad del gobierno de Perú es mi trabajo, al igual que el del resto de los consultores.

 

– ¿Cómo llegó a tener contacto con el presidente Vizcarra?

– Tengo muchos años de consultoría en países como México, Ecuador, Colombia. En Perú vengo trabajando mucho. Durante el proceso electoral de hace dos años, en el cual Vizcarra asume como vicepresidente, él era el jefe de campaña y yo colaboraba desde la estrategia de comunicación. Al asumir, esta persona con la que yo tengo mucha relación, me pide que colabore con él en cuanto a sus estrategias de comunicación. Justo en un proceso complejo, ya que él asume de un día para el otro. 

 

“La comunicación de gobierno va en el camino de la mejora de la calidad democrática”.

 
– Pero según trascendió, usted llega a Perú un día antes de que asumiera…

– Cuando me entero de la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, me voy de urgencia para acompañarlo en este proceso. 

 

– Entonces, ¿desde el 23 de marzo está cumpliendo funciones como asesor de manera permanente?

– Sigo con todos mis proyectos que tengo en Argentina y en otros lugares, como Ecuador. Por eso estoy en Perú de manera intermitente. Voy y vengo. 

 

– ¿Qué le genera que un presidente de un país como Perú haya elegido a un sanjuanino para que sea su asesor?

– Siempre digo que Lima es como mi segundo hogar. A pesar de ser de otro país, conozco con bastante profundidad la realidad de ese lugar. Para mí es un honor, un gusto importante. Además, es clave no estar inmiscuido en la vida política de manera permanente. Esto me permite mirar las cuestiones desde un espacio de objetividad que a veces es más difícil para la gente que vive el día a día. Por eso es que trabajo también en otros lugares como México y Ecuador. En esos lugares, uno siempre llega conociendo la cultura política de ese país menos que un local, pero teniendo un nivel de objetividad mayor que cualquier persona que está inmerso en las redes de vínculos que se generan en cualquier sociedad. 

 

– Por su trabajo, salta la analogía con Jaime Durán Barba y la presidencia de Macri…

– Tenemos perfiles muy diferentes con Jaime. 

 

– ¿El trabajo es distinto?

– Soy una persona que trabaja con un perfil bajo. Doy mi aporte. Lo que no implica que las decisiones se tomen porque yo las comenté. De hecho, en muchas ocasiones se toman medidas de las cuales no estoy enterado. En otras, se toman decisiones diferentes a las que propuse. Calculo que lo mismo sucede con Durán Barba y con cualquiera. Lo que pasa es que en esto se genera una especie de prejuicios donde aparecen figuras como si tuviesen poderes absolutos y básicamente no es así. Las decisiones las toman los mandatarios. Uno colabora recomendando o mostrando líneas de comunicación. 

 

– ¿Le hubiese gustado llegar de otra manera a la asesoría presidencial, teniendo en cuenta que Vizcarra tuvo que asumir por la renuncia del presidente?

– Los procesos políticos que se generaron en Perú son independientes a mi llegada como consultor. Por otro lado, la situación por la cual Vizcarra es presidente tampoco fue deseada por él mismo. Con lo cual, tuvo que hacerse cargo de una situación que él no había generado. En ese contexto, me llama. Para mí es una situación doblemente compleja, en términos de que es mucho más simple asesorar a una figura después de haber terminado una campaña electoral. Porque entre la campaña y la asunción hay un tiempo, una ventana, que se usa para armar equipos y estrategias de comunicación. Lo que sucedió aquí es que la estrategia de comunicación y el armado de equipos se debieron hacer una vez que el presidente había asumido. La complejidad radica en que hay que estar gobernando y planificando mientras se gobierna. Además, la dinámica política en Perú es compleja porque ha llevado a una situación límite, como es la renuncia de un presidente. Es un espacio donde no es tan sencillo hacer consultoría política.

 

“Con Vizcarra siempre hemos tenido contacto. Tengo un aprecio personal por él”. 

 

– ¿Por qué no?

– Porque la sociedad peruana, como en algún momento lo fue la argentina y la ecuatoriana hace poco, tiene un nivel de polarización importante. La inestabilidad política que se ha dado en la última etapa es la que ha derivado en la renuncia de un presidente. No es que renunció porque sí. Sino que había una virulencia política muy fuerte. Si bien se corta en el momento en el que asume el nuevo presidente, las condiciones de base para esos enfrentamientos siguen ahí.

 

– ¿Cómo es la situación hoy?

– Este gobierno está intentado generar un proceso de debate y diálogo. Procesos que estaban un poco ausente de la política peruana. Ese es el desafío que se está planteando. Hay un esfuerzo permanente del Gobierno de consensuar. Ese esfuerzo es una tarea que insume mucho en materia comunicacional por parte de todo el gabinete ministerial, del Premier (Jefe de Gabinete) y del propio presidente. Tienen que ir buscando consensos para evitar generar nuevamente la polarización que existía.

 

– ¿Lo que produjo la salida de Kuczynsky afecta a la presidencia de Vizcarra?

– La salida de un presidente afecta a toda una sociedad en su conjunto. Nadie sale fortalecido de una situación donde políticamente hubo un quiebre muy importante. Ahora se está en una instancia de reconstrucción de bases de sustentación política que permitan generar una estabilidad institucional que ha estado ausente durante un buen periodo en Perú.

 

– ¿Se ha cuestionado su participación como asesor del presidente?

– Siempre se cuestiona a un consultor político. Hay muchas cuestiones que se escriben y que se dicen, por lo menos en lo que me ha tocado vivir a mí, que son absolutamente falsas. Son intencionadas y que no tiene nada que ver con la realidad. 

 

– ¿Esto que dicen que el consultor maneja todo dentro del gobierno?

– Esa es una cuestión que sucede casi en ningún caso. A mí no me ha pasado. Un consultor es eso, un hombre de consulta. Que la decisión se tome en virtud de lo que uno sugirió o no, ya es una potestad exclusiva del mandatario. En muchos casos los consultores políticos son atacados. Todo esto tiene que ver con dinámicas mediáticas y con muchos prejuicios respecto de nuestra actividad. La realidad es que nuestro trabajo es bastante más simple de lo que muchos creen.