San Juan, 26 de julio.- El martes 30 de octubre del año pasado, mientras se desarrollaba una audiencia más por el juicio a ex militares acusados de delitos cometidos en la última dictadura militar, uno de los acusados, Gustavo De Marchi intentó amedrentar al periodista de DIARIO DE CUYO, Claudio Leiva en el baño del Tribunal Oral Federal de San Juan.
“Esto no es una amenaza pero escribí bien, vos tenés familia y en algún momento voy a salir”, le espetó el ex militar al periodista. Según lo relatado por el periodista, cuando faltaban algunos minutos para la finalización de la audiencia en la que estaban declarando familiares de Jorge Alberto Biltes, un joven que fue detenido junto a su padre y sus hermanos, otro acusado, Jorge Alberto Olivera, le hizo señas al periodista con intenciones de hablar con él al término de la audiencia.
Cuando finalizaron las testimoniales de la mañana, Leiva se acercó a Olivera, que estaba en un pasillo contiguo a la sala de audiencias, donde suelen tomar café los abogados y funcionarios que participan en los debates. Allí, éste le dijo “te conozco” y le anunció que De Marchi quería hablar con el periodista. Es entonces que el imputado lo invita a dirigirse al sector de los sanitarios, contiguo al pasillo. Leiva ingresó primero y detrás lo hizo De Marchi, quien cerró la puerta y ambos quedaron a solas.
El exoficial le dijo al periodista que venía de una familia de militares y que incluso su primo estaba acusado por hechos similares. A continuación, y colocando su mano derecha sobre el hombro de Leiva, le dijo: “esto no es una amenaza pero escribí bien, vos tenés familia y en algún momento voy a salir”.
A continuación le anunció que le iba a entregar dos presentaciones que había realizado ante el Tribunal, con la intención de que el periodista las publicara, y que podía entregarle más material, dependiendo de cómo saliera publicado lo que ya le había dado.
Durante la charla, un efectivo de la Policía Federal abrió la puerta del baño, a lo que De Marchi le dijo: “estamos hablando”. El policía le comunicó que como la audiencia ya había finalizado lo venían a buscar para trasladarlo de nuevo al Penal de Chimbas, donde está alojado, pero el militar retirado le respondió que “ya voy a ir”.
Al final de la charla también se sumó Olivera, quien le dijo a Leiva que tenía más material para entregarle, pero que iba a depender de cómo salieran publicadas las presentaciones de De Marchi.
En el escrito en el que se opone a la incorporación al juicio de testimonios por lectura, el exoficial utiliza en distintos párrafos un vocabulario ofensivo. Por ejemplo al hablar de “sibilinas e insidiosas expresiones de los obsecuentes mercenarios que conforman la runfla gobernante propiciantes impulsores de la descabellada reforma de nuestra Constitución Nacional.
El periodista radicó una denuncia ante la Fiscalía General ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Juan, a cargo de Mateo Germán Bermejo, en la que expuso los hechos sucedidos en el baño, en el primer piso del edificio judicial. También adjuntó copias de los escritos que le entregó De Marchi.
