Fue designado hace poco al frente del área administrativa de la Corte de Justicia, donde se cocinan aspectos clave para el funcionamiento del Poder Judicial. Javier Vera habló con DIARIO DE CUYO y aseguró que el concurso de ingreso de personal es muy estricto y mejor de lo que se ve desde afuera. Muy cuidadoso a la hora de hablar de sus superiores, dijo que hay muchos logros del máximo tribunal que no se muestran y que hace falta cambiar la imagen ante la opinión pública.
– Llegó y se encontró con que el Departamento de Informática no hizo bien la depuración del listado de inscriptos en el concurso de ingresos y se le pasó el Pato Donald, ¿cuál fue su reacción?
– Me puse a ver cuál había sido la causa y lo bueno es que se trata de una base de datos que no la tocó nadie. Lo único que se corrigió es cuando hay un nombre o un DNI repetidos. Lo del Pato Donald pasó entre los que tenía que pasar como aquello en lo que es un nombre de un prócer. De hecho, hay uno que se llama igual que un prócer, pero hay otro que no sabemos si es real o no y lo dejamos en la base de datos. El Pato Donald es parte de esto, de no tocar la base de datos para mostrar la mayor transparencia.
– ¿Es cierto que hubo un reto para la gente de Informática?
– Yo no di ningún reto. He hablado, les pregunté la causa y me dijeron que el Pato Donald entró en la base de datos y me explicaron que fue lo que le decía antes, me dijeron que les pidieron que no tocáramos la base de datos y que sólo modificáramos los duplicados y los errores graves…
– ¿Es razonable que después de 5 meses se les pase una cosa así?
– Tenga en cuenta que hay solamente 22 errores en un listado que tiene 10 mil inscriptos.
– El formato del concurso desató muchas críticas, ¿cree que debería haber tenido orden de mérito?
– El concurso va a ser muy exigente, será durísimo, creo que no va a hacer falta un orden de mérito. Las tres instancias son eliminatorias, el que no aprueba no sigue. Con la experiencia que tengo de la Policía, donde rendían 2.500 y entraban 400, le puedo decir que el concurso en el Poder Judicial es durísimo el examen de escribir tantas palabras en cierto tiempo, la prueba de la ortografía. Va a haber una depuración tremenda.
– ¿Y cuál es el problema de que los que aprueben sean ordenados de acuerdo al puntaje que obtengan?
– Le pongo otro ejemplo: la Corte va a disponer que necesita 30 empleados y se han inscripto 300 abogados. La Corte va a necesitar 30 y qué hacemos con los otros 270 cuando no son cargos de abogados sino de Mesa de Entrada. Una vez que tenga la base de los aprobados, la Corte va a decir “necesitamos 40 abogados, 20 empleados, 5 psicólogos, 8 contadores”. No es lo mismo que la Policía, donde tenés un orden de mérito porque entran todos a la diplomatura, entran a la Policía tanto el primero y el número 400. Viéndolo de afuera hace 3 semanas, no es lo mismo ahora que lo veo de adentro. Es un sistema que va a ser muy duro para el que rinda. Muchos van a criticar, porque el grado de insatisfacción va a ser muy grande y es algo natural. Hay 9.800 inscriptos para 98 vacantes, es un 1 por ciento.
– ¿Ayuda a las críticas la mala reputación que tienen los concursos en el Poder Judicial?
– No la conozco. En mí caso, le puedo contar que he tenido entrevistas con los cinco ministros de la Corte, me han preguntado de todo, han analizado mi curriculum. No digo que los otros no, pero creo en mí caso hice méritos para estar donde estoy.
– ¿Le hubiera gustado que lo designen por un concurso para sentirse más legitimado?
– Para mí ha sido un concurso. En diciembre la Corte llamó a concurso abierto, evaluó a 30 abogados, los ministros han tenido entrevistas con todos. Creo que estoy legitimado. Mis antecedentes han pesado mucho en la designación.
– Hay abogados que lo destacan como un hombre muy ejecutivo y se encuentra con una Corte que parece trabajar en cámara lenta. ¿Pensó en algún cambio para dar respuestas más rápidas desde lo administrativo?
– Esto trabajando en eso. Si me lo pregunta en 30 o 35 días, le voy a poder dar detalles de muchas cosas que estamos charlando con los ministros de la Corte.
– Hay un caso testigo sobre este tema. El archivo que se inauguró el año pasado no funciona porque no se instaló el sistema informático y hasta hace algunos meses ni siquiera se había hecho la licitación para comprar el equipamiento. ¿Con usted va a cambiar eso?
– Hay que buscar previsibilidad y mecanismos para ayudar a que todo sea más ágil. Pero creo que también hay que contar un poco las cosas que está haciendo la Corte, porque está haciendo mucho.
– ¿Qué cosas está haciendo la Corte?
– Esta Corte hizo edificio nuevos en muchos departamentos para Juzgados de Paz y hay varios más en trámite. En el tema informático, hay un data center que creo que no lo tiene ni siquiera la Corte Suprema de Justicia de la Nación. El proyecto de la Ciudad Judicial, que es una prioridad para la Corte y me ha pedido que me aboque a ese tema. El laboratorio que se está construyendo va a ser uno de los mejores.
– ¿Sabe que va a tener que pagar costos ajenos como le tocó a Recio?
– Me hago cargo.Varias veces me ha tocado bailar con la más fea y traté de salir adelante. Insisto que hay que cambiar la imagen ante la opinión pública. La opinión pública tiene algunas realidades y algunas que no son tan así.
– ¿Es su gran objetivo?
– Sí, es uno de mis objetivos. Otro más es la celeridad como le decía antes. La ejecutividad va a ayudar a todo eso.
– Si bien no depende de algo que pueda solucionar usted, ¿qué opina de las demoras de años que hay para resolver algunas causas?
– Yo tengo un hermano que vive en Alemania, fui varias veces a visitarlo y allá hay noticieros que duran 20 minutos y no pueden mostrar la escena del crimen. En Buenos Aires se muere una chica y lo repiten miles de veces y nosotros lo vemos mil veces. No quiero hablar de sensación o no sensación…
– ¿Quiere decir que la culpa la tiene la prensa?
– No, esa sería la sensación que no quiero decir. Lo que creo es que estamos muy tinellizados y que hay muchas cosas buenas que no se muestran y eso creo que es un error de nosotros.
– Hay una realidad incontrastable, hay causas que se demoran décadas y otras que quedan en la nada…
– Hay distintos juzgados y distintas realidades en cada uno, no creo que sea en todos los casos. Hay un juzgado que tiene 12 sentencias de 2015, es lo único que tiene atrasado. Creo que también es como usted dice, pero lo marco para demostrar que hay dos caras de una misma moneda.
– ¿Cree que hay jueces que no trabajan como lo dicen algunos abogados y hasta el cortista Adolfo Caballero?
– No, no lo sé.
– Para eso sería bueno el control de gestión…
– Por supuesto. Hay un área de control de gestión y vamos a ver qué lugar ocupa en el organigrama.
– ¿Va a modificar el organigrama?
– Lo estoy estudiando, viendo si hacen falta algunos cambios.
– ¿Va a proponer cambios de personal?
– Más que de personal, creo que de estructuras, reacomodar algunas. Por ahí, se disponen ascensos de empleados para cubrir algunos cargos que son clave.
– Usted habló de trabajo en equipo, ¿atenta contra eso la mala relación de los cortistas y el fiscal General?
– Sí, creo que sí.
– ¿Cómo se va a manejar para no quedar en el medio?
– Como me he manejado siempre, tratando de buscar algún punto para juntarlos, puntos de encuentro. Soy optimista.
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