Con un restringido acceso a los mercados, Argentina está acudiendo cada vez más al ente estatal de pensiones y a otros organismos públicos superavitarios para pagar su deuda. Pero la estrategia podría encontrar su límite hacia fin de año.
El país tiene prácticamente cerrado el acceso a los mercados de deuda debido a la crisis de crédito internacional y al peligro de juicios de acreedores con bonos incumplidos desde la cesación de pagos del 2002.
Por lo tanto, el ente estatal de pensiones ANSES está asumiendo la mayor carga del financiamiento al Gobierno, al contar con los millonarios fondos traspasados luego de la estatización del sistema privado de pensiones el año pasado y el flujo de la recaudación de impuestos laborales de cada mes.
Sin embargo, su disponibilidad no es ilimitada y sus recursos irán creciendo a menor ritmo a medida que la economía se desacelera, o se contrae.
"Creemos que no habría mayores problemas durante el 2009, pero esta alternativa de financiamiento va tendiendo a agotarse hacia fines de año", dijo Sebastián Briozzo, analista de la calificadora Standard & Poor’s en Argentina.
Uno de los riesgos que enfrenta la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es que el ANSES podría tener en el futuro dificultades para pagar las jubilaciones y pensiones si el Gobierno sigue forzando a financiar sus necesidades.
"El ANSES podría quedar desfinanciado", dijo Federico Marongiu, coordinador del Programa de Política Fiscal de CIPPEC, una organización sin fines de lucro. "Si se prolonga esta crisis y los ingresos siguen creciendo a un paso menor que los gastos, es algo que puede llegar a suceder", agregó.
Además del ANSES, otros prestamistas públicos del Tesoro incluyen la agencia estatal de recaudación de impuestos, fondos fiduciarios y la mutual de salud de los pensionados, entre otros.
El Tesoro también colocó en diciembre un pagaré de 7.000 millones de pesos (casi 2.000 millones de dólares) con el Ministerio del Interior.
Cuando el Gobierno toma fondos, las entidades que prestan cobran un rendimiento inferior al del mercado, por lo que en el futuro podrían tener menor recursos para hacer frente a sus obligaciones.
La economía argentina -la tercera de América Latina- se está desacelerando dramáticamente por el impacto de la crisis global y problemas domésticos, luego de seis años consecutivos de crecimiento a tasas no inferiores al 7,0 por ciento.
La deuda pública argentina rondaba a finales del 2008 los 146.000 millones de dólares, y el Gobierno enfrenta en el 2009 vencimientos por 28.000 millones.
El economista Nadin Argañaraz estimó que el financiamiento intrasector público representaba el 16 por ciento del total de la deuda a finales del 2008, desde el 6 por ciento de tres años atrás.
