Es un histórico empleado del Poder Judicial bonaerense, desde septiembre está al frente de la entidad gremial que nuclea a los judiciales del interior y como parte de una recorrida que está haciendo por todo el país, pasó por la provincia y no se guardó nada. En diálogo con este diario, Hugo Blasco acusó de soberbios y antidemocráticos a los miembros de las Cortes de Justicia, aseguró que a la política sólo quiere jueces adictos y reclamó una negociación colectiva para los judiciales. En cuanto a San Juan, le apuntó con dureza al presidente del máximo tribunal, Humberto Medina Palá, por no querer recibir y escuchar los pedidos que hace el sindicato.
– ¿Con qué panorama se encontró acá?
– Los trabajadores de San Juan son víctimas de una negación de derechos por parte de la Corte y eso no escapa a la realidad general de otras provincias. Sobre todo con algo que a esta altura de la humanidad es una aberración que pase en el ámbito de la Justicia, como la no posibilidad de los trabajadores judiciales de no disponer de la negociación colectiva como un trabajador de cualquier tipo de actividad en este país. Desde la Federación estamos haciendo una larga campaña que estamos intensificando para lograr una ley de paritaria nacional que sirva de referencia nacional para discutir los pisos salariales y terminar con el autoritarismo de los máximos tribunales.
– ¿El derecho no existe por esa condición de las Cortes de Justicia o por un déficit de los gremios para lograr conquistas?
– En lo que tiene que ver con nosotros, alguna responsabilidad tenemos de no haber sabido encontrarle la vuelta al accionar político para poder avanzar en ese sentido. De todas maneras, el kit de la cuestión es el autoritarismo. El ámbito judicial es el poder más conservador del Estado y en realidad, es el más antidemocrático. La mayoría de los jueces de superiores tribunales, en el mejor de los casos, tienen una visión paternalista de los trabajadores. Pero básicamente se creen que son seres de otra galaxia, soberbios, profundamente antidemocráticos, que definen lo que es el Poder Judicial. En Poder Judicial es un ámbito elitista, muy verticalista, autoritario, antidemocrático.
– ¿Aquí que vio?
– Eso pasa en la gran mayoría de las jurisdicciones del país. Aquí, ni siquiera hablan con el gremio, no les interesa lo que tienen para decir los trabajadores, las sugerencias, los reclamos, sus derechos. El presidente de la Corte de San Juan no sé quién piensa que es para no recibir al gremio, ¿piensa que es Dios?
– La otra reivindicación que ustedes persiguen es el sistema porcentual de sueldos, ¿cómo van con eso?
– Mire, en algunas provincias está vigente y se cumple. Pero nosotros pretendemos que sea común a todas las jurisdicciones y por esas características de los máximos tribunales no es fácil. Es el sistema más justo, porque establece una relación entre el sueldo del máximo exponente del Poder Judicial con el último exponente del escalafón. Si se diera la paritaria nacional, ayudaría a la porcentualidad o a una especie de enganche en una etapa previa. Debiera haber una remuneración pareja en todas las provincias por igual tarea.
– ¿Es optimista?
– Como decía un viejo compañero, si hacemos lo que hacemos es porque en el fondo somos optimistas, aunque no lo sepamos. Tenemos el convencimiento de que tarde o temprano lo vamos a lograr, pero con la concepción que tienen de la Justicia los máximos tribunales nos puede llevar un mes, un año o un siglo.
– ¿Tendría sentido hacer estos planteos por la vía judicial?
– Apelando a la vía judicial, apelamos al patrón. Para que el patrón que nos niega derechos, nos otorgue derechos en un juicio…
– Se lo preguntaba porque en San Juan, la Unión Judicial ha presentado una demanda para que se reconozca y se implemente la ley porcentual…
– El problema es que judicializar un conflicto es darle al patrón la posibilidad de que nos diga si tenemos razón o no, cuando ellos piensan lo que piensan. Por ahí, hay algún juez de primera instancia que nos puede dar la razón y podemos llegar hasta llegar a tener la suerte de que alguna Cámara nos diga que sí. El tema está en que en la Corte no pasa, eso se lo garantizo.
– ¿Qué le pareció la infraestructura judicial aquí?
– A juzgar por todas las presentaciones y los reclamos que están haciendo los compañeros, mal. Eso habla muy mal de la Corte, de los que tienen la responsabilidad de cuidar a los trabajadores, de hacer las cosas para que se respeten sus derechos. Salvo algunas excepciones, el estado de la infraestructura judicial en las distintas jurisdicciones es calamitoso.
– ¿Es desidia, falta de presupuesto o las dos juntas?
– El problema es que la Justicia no es política de Estado. El poder político la toma como una herramienta para que le facilite o le agilice su gestión o, llegado el caso, si tiene problemas, para que sea una Justicia adicta y en definitiva, que no pase nada. A la política en general, la Justicia no le interesa en lo más mínimo. Por eso, cuando miro y leo que algunos hablan del acceso a la Justicia, de esto y de aquello, son todos unos falsos, unos hipócritas. La verdad es que no hacen nada por la Justicia.
– ¿La gestión de Macri les ofrece alguna perspectiva de cambio?
– Podría ser peor (risas). Lo que nos propone el ministro Garavano es una Justicia transparente, rápida y estamos todos de acuerdo con eso. El problemas está en cómo lo hacemos y en si detrás de un objetivo como ese hay otros intereses que no sean ese. Porque se puede ser rápido y al mismo tiempo malo, perjudicial. No es un problema de velocidad. No admito que un juez o un tribunal tarde dos años para sacar una sentencia cuando tiene todos los elementos para sacarla, ahora tampoco se trata de sacar sentencia exprés sin hacer Justicia.
– ¿Qué cambios proponen para que el Poder Judicial sea veloz y justo?
– Lo primero es democratizar la Justicia, es un tema central. Y eso significa que tiene que haber un proceso muy transparente y visible de quiénes son designados jueces, fiscales, defensores. Otro es el proceso cambio de códigos de fondos y de procedimiento, se hicieron modificaciones pero no se discutió nada y fue un toma y daca de políticos. Y el otro tema tiene que ver con que la Justicia sea democrática en la regulación laboral y el desempeño de los trabajadores, los funcionarios y el Estado.

