El flamante ministro de Salud de la Nación, Juan Luis Manzur, recibió ayer el primer tirón de orejas en público por parte de Cristina Fernández por blanquear las cifras de enfermos con gripe A en Argentina.
Según Manzur, el número de infectados con influenza AH1N1 en el país puede ascender a unos 100.000, de los cuales sólo 2.800 están confirmados en laboratorio. Esta infidencia tomó desprevenida a la Presidenta que, en una rueda de prensa posterior, se mostró molesta por la difusión de cifras y pidió "responsabilidad" a la hora de difundir datos porque "pueden generar pánico en la gente".
El enojo de la mandataria se da en medio de una escalada de la polémica por el "manejo" político de la pandemia de gripe A en Argentina.
El ministro, que acompañó ayer a la Presidenta, a uno de los hospitales donde se concentran los casos graves de gripe A, indicó que se han registrado en lo que va del año unos 320.000 casos de gripe genérica, pero desde el inicio de la circulación del virus AH1N1 se han contabilizado en el país 100.000 casos más.
Minutos después y para sorpresa general, la Presidenta, en una improvisada y breve rueda de prensa conjunta con su ministro, llamó a la "responsabilidad" y la "prudencia" y expresó su malestar por la difusión de las cifras facilitadas por Manzur, quien apenas hace 48 horas tomó posesión del cargo.
"Las medidas se van tomando en la medida que son necesarias", señaló Fernández, quien, por ahora, ha dispuesto ampliar las vacaciones en el sector educativo y dar licencia a trabajadoras embarazadas y grupos de riesgo para reducir las posibilidades de contagio.
Cristina pidió a los medios que "de las otras cosas que sigan diciendo lo que quieran, pero por favor, en estos temas de salud seamos responsables, y si tienen una duda consulten a los médicos y expertos primero antes de publicarlo".
Cálculos cruzados
Las estimaciones oficiales contrastan con los cálculos de organizaciones profesionales y ONG, que multiplican el zarpazo de la enfermedad y atribuyen la explosión del brote a la falta de previsión y al mal manejo político.
Para el presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud (Fesprosa), Jorge Yabkowski, el número de víctimas "duplica con seguridad" a los 44 confirmados por el Gobierno.
"El problema es que no hay conducción de la epidemia en Argentina, por lo que hay muchas muertes que no fueron comunicadas. Hay un gran déficit de información y de confirmación por parte de las autoridades nacionales", denunció.
Tomás Orduna, jefe de Servicio de Medicina Tropical del Hospital Muñiz, admitió ayer que el sistema sanitario está desbordado por la demanda de pacientes y por el nivel de bajas laborales en el sector salud.
"Ante la urgencia respondemos con todo el personal, lo que ocurre es que hay personal enfermo, embarazadas, personal con factores de vulnerabilidad, con hijos o familiares enfermos… y hay que correrlos de la atención a los pacientes", apuntó.
Además del impacto sanitario, la psicosis provocada por la expansión de la gripe ha comenzado a afectar seriamente a la economía y podría provocar una contracción de entre el 0,3 y el 0,9%, con pérdidas que podrían llegar hasta los 30.000 millones de pesos.
Argentina solo es superado en la estadística de muertes provocadas por la pandemia por EEUU (170) y México (119).
