18 de octubre de 2026 - 12:38

Muerte en una carrera de ciclismo en 9 de Julio: el fallecido no era espectador y ¿era ciclista?

Lo que al principio parecía la trágica descompensación de un vecino que miraba el paso de las bicicletas cambió de rumbo tras los testimonios recabados por los investigadores.

Una jornada deportiva que prometía el clásico color de los fines de semana en el departamento 9 de Julio terminó en tragedia y con un expediente judicial que dio un giro inesperado. La muerte de un hombre de 58 años en la localidad de La Majadita obligó a los investigadores a reescribir los primeros minutos de los hechos tras constatar que la víctima no ocupaba el rol que todos creían.

Sin embargo, el informe oficial emitido por la UFI Delitos Especiales dio un giro rotundo a la reconstrucción del caso. A partir de los testimonios recolectados en el lugar, los pesquisas determinaron que Lillo se había sumado por motus propio al recorrido de la competencia, pedaleando junto a los deportistas a pesar de no figurar como un participante oficial inscripto.

Fue en pleno desarrollo de ese trayecto informal, justo cuando el grupo giró hacia el oeste por Calle 11, que el hombre sufrió una repentina descompensación física que lo desestabilizó y lo hizo caer sobre la banquina sur, a unos metros de la ruta.

El azar hizo que la desgracia ocurriera frente a una estructura de prevención: una ambulancia asignada a la seguridad del evento circulaba inmediatamente detrás de los competidores. Al advertir la caída, el vehículo sanitario frenó de golpe y los profesionales de la salud descendieron para asistirlo de urgencia. Sobre el margen del camino, los médicos le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en un intento desesperado por salvarle la vida. Lamentablemente, los esfuerzos resultaron infructuosos y se constató su fallecimiento en el lugar.

Tras la confirmación del deceso, la escena se pobló de efectivos de la Comisaría 11ª, peritos de Criminalística y miembros de la División Delitos Especiales. El médico legista inspeccionó el cuerpo y confirmó que no presentaba signos de violencia, salvo las escoriaciones lógicas en las rodillas por el impacto y las marcas inevitables de las maniobras de resucitación.

Bajo la carátula inicial de muerte de etiología dudosa, el caso quedó en manos del fiscal Iván Grassi, de la UFI Delitos Especiales, junto a la ayudante fiscal Victoria Martín. La Justicia ordenó el levantamiento del cuerpo y el traslado a la Morgue Judicial para la realización de la necropsia, un estudio que será determinante para saber exactamente qué provocó el colapso de Lillo en plena travesía ciclística.

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