Al cabo de un par de años de noviazgo, las cosas se complicaron. Anabela Recabarren, mamá de Talía Anahí Recabarren (17) aseguró que en ese tiempo hubo tres episodios de violencia contra la chica por parte de su entonces pareja: un puntazo en una costilla que llevó a denunciarlo en la Policía, otro ataque a golpes y una amenaza a punta de cuchillo que obligó a la jovencita a abandonar un curso de computación y recluirse en su casa. Nueve meses atrás, este último hecho -dijo- llevó las cosas a un corte, pero de un solo lado, ya que el chico, también de 17 años, siguió hostigándola. El punto extremo de esa relación ocurrió el jueves a la noche, cuando se supone que él la llamó y ella accedió a que se juntaran en el km 26 de la ruta 12, frente a la finca Las Moras, en las afueras de Zonda. Allí, para Talía, fue el fin: ayer, su exnovio confesó que la mató (se supone que la estranguló) para defenderse de las agresiones de ella. También reveló dónde dejó el cuerpo, dijeron en la Policía. Talía era la segunda de 8 hermanos de una humilde madre soltera.

Al menor sospechado del crimen lo apresaron policías de Seguridad Personal por orden de la jueza de Menores María Julia Camus, ayer alrededor de las 16. Fue la consecuencia de un trabajo conjunto con pesquisas de la sección Búsqueda y Rescate de Personas, indicaron.

La confesión del menor no es válida porque la concretó sin asistencia de un abogado. Pero en su contra hay otras pruebas claves, como el testimonio de su novia, Débora Zamora (21): a ella también le confesó que había matado a Talía y dónde había dejado el cuerpo. Anoche, esta joven también estaba presa, informaron.

Hallaron el cuerpo a 40 metros del ingreso a la finca, boca arriba junto a un olivo, pero sin su celular (suponen que el homicida lo destruyó). El hallazgo, seis días después de la desaparición, conmocionó a los familiares, amigos y conocidos de la víctima. Anoche, unas 50 personas encendieron velas en el ingreso a la seccional 14ta de Zonda, para quejarse por la demora en resolver el caso. La noche anterior, el martes, un grupo de familiares también protestó en la Central de Policía.

‘Yo lo conocía, si me pidió la mano de Talía y lo acepté. Iba a mi casa, era el novio oficial y hasta se quedó a dormir en mi casa alguna vez. Pero el año pasado, le dio un puntazo en la costilla. Le pegaba piñas donde yo no lo notara. Lo último fue atacarla con un cuchillo en la puerta de la escuela. Ninguna madre esperaba este final’, dijo Anabela.