Un jornalero de 38 años confesó su autoría en los graves abusos sexuales cometidos contra su propia hija, quien quedó embarazada a los 14 años a causa de esos ultrajes y en abril del año pasado tuvo una beba que murió 3 meses después porque nació con problemas cardíacos, dijeron fuentes judiciales. Ayer, el acusado A.G.C. ratificó ante el juez Raúl José Iglesias (Sala I, Cámara Penal) el acuerdo al que llegó a través de su defensor Federico Petrignani con el fiscal de Cámara Penal, Gustavo Enrique Manini, para abreviar el juicio en su contra, admitiendo su responsabilidad y aceptando un castigo de 15 años de cárcel, precisaron los voceros.
El caso llegó a la Justicia por la denuncia de la madre de la niña en octubre de 2010. Fue después de notar la ausencia de menstruación de su hija y de recibir como respuesta de la propia chica, que estaba embarazada de su padre.
Entre víctima y victimario se había dado una situación muy particular: el acusado no sabía que su pareja estaba embarazada cuando se separó de ella y se fue a vivir y a trabajar a Mendoza. El nacimiento se produjo en 1996 pero A.G.C. supo de la existencia de esa hija suya cuando volvió de la vecina provincia y reinició la relación con su ex. Ahí se topó con una adolescente de 12 años (su hija) y otros chicos que su mujer tuvo de otras parejas en Pocito.
Se supone que entonces comenzaron los ultrajes contra la adolescente, hasta que todo se conoció con su embarazo. El sospechoso quedó detenido en octubre de 2010 tras la denuncia de su pareja, a la que le habría dicho que todo pasó porque su hija lo provocaba.
El nacimiento de la hija-nieta del acusado se produjo el 11 abril de 2011, y enseguida hubo una prueba de ADN que no dejó lugar a dudas sobre la paternidad de esa criatura, que llegó con problemas al corazón hasta que su cuadro de salud se complicó sin remedio el 5 de julio de ese mismo año.
Ahora, el juez Raúl José Iglesias debe resolver si aplica la misma pena que le propusieron para el acusado o un castigo menor.

