Este lunes, a través de un juicio abreviado en el sistema de Flagrancia, un sujeto identificado como Sergio Javier Rodríguez fue condenado por reincidente y por violencia de género a 3 años y seis meses de prisión efectiva.

En abril pasado, el hombre fue estuvo 17 días con prisión preventiva, lo condenaron a 6 meses de prisión condicional y a realizar un tratamiento psicológico con temática de género, pero el sábado pasado volvió a protagonizar un episodio violento contra su familia.

Rodríguez violó las restricciones de acercamiento e inició una larga cadena de obrar delictivo. Arrojó una piedra y golpeó la ventana de la habitación en la casa de su expareja, destruyendo los vidrios y parte de la tela mosquitera. Al no poder ingresar por allí, se dirigió a la verja de entrada, la saltó ingresando al patio delantero y, con un cascote de piedra y un pedazo de ladrillo, arremetió contra la puerta de ingreso a la vivienda, violentando la cerradura y rompiendo el pasador.

Una vez dentro, para desesperación de su expareja y sus hijas, desató aún más su agresividad. Se dirigió a la habitación cuya ventana había roto, tomó del cuello a la víctima y la golpeó. A su vez, la agarró del cabello y la tironeó salvajemente. Ante los gritos desesperados de la familia, le dijo a su hija mayor que se encontraba en la habitación contigua "negra cul… callate, te voy a matar".

En ese momento, la pareja de la hija, un joven mayor de edad, entró en la habitación de la damnificada para tratar de detener al agresor y éste le dijo: "te voy a meter un tiro". El novio logró agarrarlo de un brazo para impedir que Rodríguez golpeara a la expareja con la piedra que había arrojado antes contra el vidrio. Rodríguez no pudo ser frenado por el joven y su forcejeo con la víctima llegó hasta el comedor, donde el malviviente tomó un tenedor y comenzó a clavarlo en el cuerpo de la víctima y tiró del pelo con tal fuerza que le arrancó un mechón.

La mujer logró zafar de las manos de Rodríguez y corrió hacia la vereda a pedir ayuda. Un vecino que había escuchado los gritos llegó a observar el ataque de Rodríguez e ingresó al domicilio para ayudar al joven a detenerlo. Rodríguez logró soltarse y,, al correr detrás de la expareja destruyendo vasos de vidrio a su paso, se llevó por delante los cables de la estufa situada cerca de la puerta de entrada, lo que provocó que trastabillara en la entrada de casa y se lastimara, dejando rastros de sangre en el patio delantero.

Luego llegó la policía y Rodríguez le arrojó el tenedor a uno de los policías que ingresó al patio para detenerlo y salió corriendo hacia el baño. Una vez allí, intentó cerrar la puerta y le lanzó algunos golpes al uniformado, quien finalmente se impuso y logró aprehenderlo. Al ser trasladado fuera del domicilio, el detenido intentó autoagredirse y se provocó heridas sangrantes.